Perdió Osasuna contra el Barcelona, líder y casi campeón de Liga, pese a hacer merecimientos más que suficientes como para al menos empatar un partido que se le escapó por la gran actuación de Joan García, sobre todo en la primera mitad a dos buenos remates de Budimir, y por un par de errores que un adversario de tanto nivel castigó con dos goles. Sin embargo, a los rojillos les queda el orgullo de haber recortado distancias con un postrero tanto de Raúl, que volvió a anotar saliendo desde el banquillo, y de forzar a la escuadra de Flick, un equipo más bien jugón, a perder tiempo de manera descarada y con el beneplácito del árbitro, Isidro Díaz de Mera, del Comité castellano-manchego, en los ocho minutos de añadido. Y todo esto sin olvidar el plantillazo de Cancelo a Budimir dentro del área en el minuto 6 que nadie del equipo arbitral entendió como penaltien, pese a parecerlo en directo y en la repetición televisiva.

Tal vez no fue mejor Osasuna que el Barça en la primera mitad, pero lo que sí es cierto es que dispuso de las ocasiones más claras para adelantarse, primero con una jugada maradoniana de Budimir, que, tras fajarse en una carrera desde el centro del campo con Cubarsí y Cancelo, estrelló el balón en el poste en el minuto 36. Dos después, otra vez el croata se sacó de la chistera un fenomenal zurdazo desde la frontal del área que Joan García despejó con muchos problemas y también con mucho acierto.

Osasuna bajó un poco el nivel en la segunda parte, pero pudo ponerse por delante en el marcador antes de los dos goles del Barça con una doble ocasión de Rubén García en el minuto 69, pero Joan García paró la primera y el valenciano mandó a las nubes la segunda. Después llegaron los errores, permitiendo a Rashford centrar sin ningún defensor rojillo cerca del balón y permitiendo a Lewandowski rematar de cabeza sin oposición. Y a continuación hubo una pérdida de Osasuna en la salida de balón que dervió en una asistencia de Fermín y el 0-2, obra de Ferran Torres.

Cuando todo parecía perdido para los locales, apareció el Osasuna que pisa el acelerador cuando está todo en su contra y queda poco tiempo. Raúl recortó distancias rematando de cabeza un gran servicio de Abel Bretones, saliendo ambos desde el banquillo, y los rojillos metieron presión al Barça, que terminó pidiendo la hora. Y perdiendo tiempo, sobre todo en los saques de banda de Araujo. El árbitro, que concedió ocho minutos de añadido, no consideró necesario algún minuto extra y así Osasuna se quedó sin ganar al Barça y al Madrid en Liga en la misma temporada, algo que lograron por última vez los indios de Alzate hace ya 43 años. Y asi ganó el Barcelona en Pamplona, donde comenzó a celebrar un título de Liga que puede conquistar matemáticamente si el Real Madrid no gana en el campo del Espanyol.