pamplona. Las entidades AEK, IKA, Administrazioan Euskaraz, EHE y Sortzen-Ikasbatuaz continúan con su campaña de recogida de firmas para exigir al gobierno municipal de Barcina que cumpla la ordenanza del euskera y cambie su política lingüística. Dicha campaña fue presentada oficialmente hace unas semanas, y tras recoger centenares de adhesiones particulares, se va a intensificar durante los próximos tres meses, de modo que a finales de febrero pueda presentarse en el registro municipal el total de firmas.
Estos colectivos han realizado un diagnóstico del euskera en la ciudad y, a modo de ejemplo, han comprobado que "se dan tres tipos de carteles oficiales; por un lado, los bilingües, que cumplen la ordenanza; luego están los bilingües pero con el euskera en un tamaño más pequeño (por ejemplo, los rótulos de la Policía Municipal, con la leyenda Udaltzaingoa al 70% del tamaño en castellano); y los que directamente están únicamente en castellano.
"Lo peor", según recalcan desde Administrazioan Euskaraz, "es la tendencia que se ha apreciado desde la llegada de Barcina a la alcaldía, porque se ha producido una regresión importante respecto a los tiempos de Balduz, la única época en la que se implantó el euskera con algo de sentido".
tres exigencias El texto que acompaña a la recogida de firmas termina con tres exigencias que se llevará al Pleno mediante una moción, ya con las adhesiones ciudadanas incluidas: "Que se aplique rigurosamente la ordenanza del euskera que está en vigor; que se realicen los cambios necesarios en la actual ordenanza para que el euskera tenga un lugar favorecido en el paisaje lingüístico de la ciudad; y que en el proceso de generar esos cambios el Ayuntamiento y el movimiento social del euskera trabajen de manera conjunta".
En su argumentación, estos colectivos subrayan que "cuando el Ayuntamiento menosprecia el euskera en el paisaje lingüístico está transmitiendo el menosprecio a la ciudadanía euskaldun".