CORRÍA el año 1963. Era mediados de noviembre y una cuadrilla de amigos que se reunía en el frontón Labrit iba a apuntarse al campeonato de balonmano intersocial. Pero no sabía qué nombre ponerse para participar. "¿El bicarbonato? ¿La aspirina? Estábamos venga pensar hasta que Chuchín Abadía y Valentín Gómez fueron al cine a ver la película El Circo, de Cantinflas, y en ella aparecía la zapatería El Chanclazo", recuerda Ignacio Arregui Celaya, de 70 años y primer presidente de esta sociedad gastronómica. "El 03 vino porque era costumbre en varios equipos de fútbol alemanes", añade. "Ese día solemos decir que nació el Chanclazo, aunque luego pasaron cinco años hasta que nos inscribimos en el registro civil", completa Jesús Elso Tartas, de 69 años y actual presidente.

99 personas forman parte de esta sociedad, que desde 2003 tiene su sede en la calle Estafeta 38, en las bajeras del antiguo Palacio Goyeneche. En su mayoría son quintos del 43 o de años inmediatamente anteriores o posteriores, aunque también hay hueco para los jóvenes, la mayor parte de ellos hijos de antiguos socios ahora difuntos. "Cuando empezamos éramos un grupo heterogéneo y de ellos quedamos aproximadamente el 80%", señala Elso. En cuanto a las mujeres, según sus estatutos no pueden hacer uso de la cocina, aunque "han entrado siempre a la sociedad, también a la cocina, pero como invitadas", explican.

Medio siglo de recuerdos cuelgan de las paredes de su local. Recortes de periódicos que narran sus triunfos en el Trofeo Boscos, un cartel de San Fermín de 1909 o la figura de Cantinflas, pintada en un mural o dibujada en la puerta de los servicios. La plaza del Castillo también tiene un hueco en la sede, y un mural entre arcos de piedra muestra una panorámica de las vistas del antiguo kiosko, como si la pared no existiera. "Ahora la sede está muy bonita, pero los mejores años, de más jóvenes, los pasamos en el local de Jarauta 52", comenta Elso. El antiguo local lo compraron en 1971 y hasta entonces utilizaron las instalaciones del Labrit o bares como el Niza o el Monas para reunirse. "Por aquel entonces el sitio nos colmó de satisfacción, pero se nos fue quedando pequeño y está en una zona más insegura", expone el actual presidente.

tiempo para todo

Deporte, fiesta y solidaridad

El fútbol fue uno de los puntos de unión de este grupo, que utilizó el nombre de Chanclazo 03 por primera vez para participar en el Trofeo Boscos, en 1968, donde triunfaron durante cinco años en liga y durante tres en copa, haciendo doblete en dos ediciones. "En las reuniones de entonces a veces los puntos a aprobar eran para comprar un chándal porque se pasaba frío jugando al descubierto", cuenta Arregui, a quien apodan el Presi porque además del primero, fue presidente durante 17 años. En esa época jugaron con el equipo futbolistas de renombre como Zoco, Zabalza, Torrens o Recalde.

Además de divertirse en los campos, el Chanclazo fue una sociedad que supo disfrutar en las calles de la ciudad. Arregui recuerda que "marcaron un hito" cuando Chuchín Abadía y Valentín Gómez compraron un tándem para dar la vuelta a la plaza del Castillo en la despedida de soltero de Joaquín Saldise. "Hacíamos las despedidas en el frontón Labrit o en el Maitena. Aparecieron con el tándem, el novio se puso delante y otro detrás y al tomar la curva donde el Iruña, que antes era la Vasconia, se metieron por la acera y el novio se raspó de tal manera que tuvo que casarse con la cara marcada. Las fotos se las hicieron a la vuelta del viaje de novios", relata divertido el primer presidente. Desde entonces convirtieron la anécdota en tradición y todo el que se casaba tenía que pasar por el aro. "Muchas veces hasta los mismos guardias se enteraban y vigilaban para que diéramos la vuelta con seguridad", añade. "Algunos aprendieron a andar en bici solo para eso", bromea Elso.

Pero no todos sus recuerdos tienen que ver con el deporte o la fiesta. La sociedad también llevó a cabo actividades solidarias dentro de la "sección de caridad" que crearon. Todos los años acudían a la residencia Amor Misericordioso, en Villava, para llevar arroz, lentejas, garbanzos y juguetes a los niños. "Éramos jovencitos pero activos", comenta Elso. También en Navidades sorteaban una cesta "que vendíamos al precio de una peseta".

su reto actual

Mantener la esencia

El paso del tiempo y los años hicieron que esta cuadrilla de amigos acabara cambiando el balón por los fogones y de nacer como una sociedad cultural, deportiva y gastronómica, en la actualidad solo lleve acompañada la última denominación. Ahora celebran varios días especiales en torno a una mesa, como una comida en San Fermín, en San Fermín Txikito o con miembros de La Meca, y organizan jornadas gastronómicas temáticas dedicadas a la caza, verduras o setas. Pero si algo no ha cambiado en su medio siglo de existencia es su amistad, que se ha adaptado a los tiemos y que para ellos es "la esencia del Chanclazo". "El Chanclazo nació por nuestra amistad", destaca Arregui. "Es lo que yo me quedo después de 50 años, de lo que más orgullosos estamos", agrega Elso.

Según cuentan, uno de los miedos a los que se enfrentaron con la incorporación de personas jóvenes a la sociedad fue que no supieran "cómo iba a ser la transición entre nuestra generación y las siguientes". Algo que, aseguran, ha ido sobre ruedas. "Hemos tenido una suerte terrible porque la gente que ha entrado es una maravilla", comenta Arregui, que explica que él hará el traspaso a sus hijos "cuando cumpla 90 años", algo que ve cercano porque el tiempo "conforme te haces mayor, pasa cada vez más rápido".

Conscientes de este paso de los años, su reto ahora es "convivir aquí dos generaciones distintas, manteniendo el espíritu del primer Chanclazo", tal y como afirma el actual presidente. Un espíritu basado en la amistad que se ha mantenido vivo durante cincuenta años. Que sean muchos más.