PAMPLONA - La trayectoria del colectivo de montaña Mendiz Mendi de Mendillorri empezó en el curso 2006-2007 cuando la Federación Navarra de Deportes de Montaña y Escalada ofreció a los estudiantes de este barrio pamplonés el poder participar en excursiones por el monte; unas seis o siete durante el año escolar. Así se creó un grupo de unos 70 chavales procedentes de los cuatro centros educativos de Mendillorri y una quincena de padres y madres que actuaban como monitores. “Cuando terminó nos planteamos seguir con este colectivo y dirigirlo a todo el barrio”, explica Javier Apesteguía, uno de los tres miembros fundadores de Mendiz Mendi -De monte en monte, en euskera- que aún siguen en esta agrupación. Así, nueve años después de su creación, más de 1.000 chavales mendillorreses de entre 10 y 18 años han disfrutado de las excursiones que esta asociación, que depende de la federación pero que se organiza de manera autónoma, ha organizado por rutas exclusivamente navarras. Un colectivo prácticamente único. “Hay alguno parecido en Tudela, pero la actividad que hacemos la suelen organizar los clubes de montaña, pero aquí no hay”, apunta Apesteguía.
El objetivo de Mendiz Mendi Mendillorri es claro: “Sacar a los chavales al monte y crear afición”, manifiesta Javier Apesteguía, a lo que se suma la introducción de ciertos valores “como la solidaridad y convivencia entre gente diferente, disfrutar del monte y aprender a respetar a las demás personas y al Medio Ambiente”, apostilla. Además, de forma paralela, la federación de montaña organiza cursos de orientación donde se enseña, entre otros puntos, cómo leer un mapa o utilizar una brújula y a los que suelen acudir estos menores.
Este año, un total de 95 niños y niñas de Mendillorri se han apuntado a este colectivo y han sido federados, lo que les otorga un seguro en caso de emergencia en alguna de las excursiones; y a cada paseo suelen apuntarse unos 70. “Pero en los años buenos, hacia 2010, hemos llegado a tener más de 200 hijos inscritos, movíamos entre tres y cuatro autobuses en cada una de las excursiones”, subraya otro miembro, Ignacio Nagore. Más del doble de los que hay ahora; esta bajada responde a varias razones. Por un lado, “fue la época en el que los niños del baby boom de Mendillorri tenían unos 16 años”, cuenta Juan Díaz de Cerio. Pero también viene dada por “la falta de interés por la montaña de varios críos”, señala Miguel Beltza. A estos factores se suma la entrada en la adolescencia de los niños y niñas. “Notamos un bajón importante entre 1º y 2º de la ESO”, explica Xabier Ezpeleta. “El problema es que lo dejan por cuadrillas; lo deja uno del grupo, luego otro, y así...”, añade Laura Zamanillo, otra de las fundadoras.
Pero el mayor problema que encuentran los miembros de Mendiz Mendi es la renovación de sus monitores. Juan Díaz de Cerio apunta que “uno de nuestros objetivos era que los padres desapareciéramos del colectivo para dejarlo en manos de los chavales que se van haciendo mayores”. “Pero muchos no tienen tiempo por la universidad o se van a estudiar fuera”, agrega Nagore. “Unos días después de cada excursión hacemos una reunión de valoración y empezamos a preparar la siguiente, y hay mucho papeleo, así que se asustan y no vuelven más”, recalca, entre risas, Apesteguía. “Es que los chavales solo quieren disfrutar, y con el papeleo no lo hacen”, subraya Aingeru Etxeberria.
Si bien en estos nueve años de historia montañera no han tenido problemas -salvo algún esguince, torcedura o malestar de carácter leve-, sí que han dado lugar a algunas anécdotas. “Un año, una chica llevó a San Miguel de Aralar un calzado normal, como para ir por la calle, y la metió en un barrizal; sacó el pie, pero no la zapatilla, y entre todos los que estábamos la buscamos, pero no apareció”, recuerda entre risas Zamanillo. “Así que tuvimos que improvisar una zapatilla con bolsas y cintas de embalar”, añade su compañero Díaz de Cerio.
“Lo que está claro es que los chicos disfrutan más cuanto más duras son las condiciones del recorrido”, recalca Miguel Beltza. “La lluvia, la nieve o la niebla dan mucho juego”, cuenta Ezpeleta. Caminatas que se realizan solo por rutas navarras y a lo largo de toda la Comunidad Foral. “Las salidas suelen empezar a las 09.00 horas con la salida del bus y terminan hacia las 19.00, cuando llegamos a Pamplona”, relata Díaz de Cerio. “En total recorremos unos 14 kilómetros en cada salida, pero la distancia también depende de la dificultad del terreno”, señala Javier Sutil.
Y todo se organiza con mucho detalle: “Nunca hacemos una excursión que no haya reconocido antes alguno de nosotros y siempre tenemos una ruta alternativa por si las condiciones meteorológicas, por ejemplo, no son buenas el día de la salida”, explica Apesteguía.
Ahora, coincidiendo con el inicio del curso escolar, el Civivox de Mendillorri acoge una exposición de 18 fotografías tomadas, por Fernando Pérez y Aingeru Etxeberria, durante las diferentes excursiones que Mendiz Mendi ha realizado en estos años de historia. La muestra, en la que pueden contemplarse los paisajes que visitan en las salidas, estará disponible hasta el 26 de septiembre en uno de los pasillos de este centro cultural.