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Historia con mucho humor

En verano se realizan visitas teatralizadas a las murallas de Pamplona y Ion Iraizoz es el actor encargado de poner la chispa de gracia al relato

Historia con mucho humorJAVIER BERGASA

pamplona - Las calles de Pamplona esconden cientos de años de historia, e historias, en cada piedra que las forjan, y de eso el actor Ion Iraizoz, de 36 años, sabe mucho, ya que se encarga de dar vida, durante una visita guiada teatralizada, a tres personajes diferentes que habitaron Pamplona en el siglo XVIII.

Uno de sus personajes es el ingeniero Verboom, el cual ideó el fortín de San Bartolomé, al lado de la Plaza de Toros y donde se inicia la visita. Otro es un caballero medieval y, por último, un portalero del portal de Francia, donde finaliza esta cita semanal con la historia de la capital navarra.

La interpretación de estos personajes forma parte de la visita guiada teatralizada a través de la ciudad por la historia de las murallas.

La visita tiene un precio de cinco euros para los adultos y dos para los niños e incluye guía y las tres intervenciones de Ion, a través de sus personajes. Ya es el tercer año que con motivo del verano, y con ello del buen tiempo, el Ayuntamiento realiza estas visitas teatralizadas y que, según Ion, “nunca hemos tenido que suspender una visita por el mal tiempo”.

Así, cada sábado un grupo de unas 35 personas se reúne en torno al fortín de San Bartolomé con un guía que “les pone en contexto, les explica cuándo se construyó, quién lo hizo, y ahí salgo yo con un personaje, que es el ingeniero Jorge Próspero de Verboom, el cual construyó el fortín”, relata Iraizoz.

El guía acompaña a los visitantes por diferentes puntos claves de las murallas de Pamplona, y mientras Iraizoz aprovecha para cambiarse de ropa y meterse en el papel de su segundo personaje, un soldado medieval. El actor afirma que su intervención es “para que la gente se ría y se lo pase bien. No es un caballero de la edad media realista, se trata de un monólogo con un disfraz, utilizo espadas de plástico... Es todo como muy tonto y es una mezcla con muchos guiños a la actualidad. Es algo muy cercano a la gente”.

las escenas La última escena se realiza en el portal de Francia, donde Iraizoz interpreta a un portalero, que “es una especie de policía que hace a los visitantes una inspección a ver si llevan contrabando de melocotones o alguna cosa así -ríe el actor-, un poco tonto pero doy algunos datos históricos y mezclo un poco de humor con las explicaciones”.

El portalero habla de la época de los impuestos. Estos trabajadores estaban mal vistos porque iban a ver si los que cruzaban el portal introducían algo, y además eran los que cobraban los impuestos, aunque luego era el rey el que se los quedaba.

Desde que se comenzaron a realizar, en 2013, estas visitas teatralizadas “han funcionado muy bien, siempre las hemos llenado, y hay muchos días que podríamos hacer dos o tres visitas con la gente que llama para reservar”, expresa Iraizoz.

Se trata de una visita muy familiar, pensada para todos los públicos, no solo para los niños. “El tema familiar funciona muy bien porque se trata la Historia desde el sentido del humor y la comedia, es para todo tipo de públicos”, puntualiza el intérprete.

los comienzos El actor dice disfrutar mucho durante las actuaciones pero relata que al principio le resultó difícil porque “la calle es complicada y yo nunca había hecho calle -siempre se había dedicado al teatro o la televisión-, había hecho alguna cosita pero no con el protagonismo que tengo ahora que estoy yo solo ante el peligro”. De esta forma tiene que controlar muy bien el ritmo y estar atento de mantener viva la atención del público. Además, asegura que en las teatralizaciones “siempre pasan cosas nuevas, no hay una visita igual”.

Así, se rompe la monotonía del trabajo pero el actor insiste en que “hay un guión que seguir y un camino, pero existe un componente de improvisación, porque van pasando muchas cosas, ya que durante las intervenciones voy interactuando con el público”, explica Iraizoz.

El objetivo de esta actividad es pasarlo bien, entretenerse y aprender un poco de la historia de Pamplona de una manera que se sale un poco del molde, de las típicas visitas guiadas teatralizadas serias. Iraizoz afirma que tras tres años “ya se ha corrido la voz y tiene muy buena acogida”. Además, algunos visitantes cuando escuchan que se trata de una visita teatralizada “al principio se piensan que se trata de algo serio, pero luego se dan cuenta que de serio no tiene nada”.

Los participantes en esta actividad suelen ser “mitad de fuera de Navarra y mitad de aquí”, según aclara José Javier López, de 49 años, y trabajador en el fortín. “Muchos asistentes son de Pamplona y los pueblos de la cuenca, así como también turistas de Madrid y Barcelona que están alojados en casas rurales y aprovechan para ver la ciudad”, concreta López.

En cuanto a los extranjeros, López comenta que “alguno ha venido a informarse y ha acudido a la visita, pero es más difícil porque necesitas saber castellano”.