pamplona - Los vecinos de la calle Ermitagaña y de calles aledañas del barrio piden al Ayuntamiento de Pamplona que se tomen medidas para reducir la velocidad de los vehículos que, en muchas ocasiones, transitan sobrepasando el límite permitido. Tras el atropello el pasado domingo y posterior fallecimiento de una mujer de 76 años que cruzaba por el paso de cebra situado entre las calles Ermitagaña y Pedro Malón de Chaide, los vecinos reiteran la necesidad de tomar medidas a pesar de que ya presentaron sus quejas sobre la problemática en enero de este año.
La principal reclamación de los vecinos es la velocidad que muchos vehículos toman en esa calle y que excede los 50 km/h permitidos a pesar de la existencia de semáforos. El pasado 22 de enero los vecinos presentaron una solicitud para colocar elementos reductores de velocidad en la intersección de las calles Ermitagaña y Pedro Malón de Chaide. Sin embargo, el Área de Seguridad Ciudadana, tras solicitar un informe al Grupo de Coordinación de trafico, denegó la solicitud debido a que “no se aprecia que la velocidad permitida sea superada por la generalidad de vehículos dada la proximidad (60 metros) del cruce regulado semafóricamente”.
“Siento que se debería hacer lo que sea por la seguridad de los vecinos”, reivindica Iñaki Okiñena, vecino de 88 años. María Luisa Perales, reside muy cerca de la zona del accidente y expone no sentirse protegida. “Los coches pasan muy rápido porque vienen de la variante y se creen que pueden ir a la misma velocidad”, asegura. Otra vecina explica que “más de una vez han frenado coches de golpe cuando iba a cruzar, a mí nunca me ha pasado nada, pero esta es una zona de muchos atropellos”.
La calle Ermitagaña es un punto en el que se registra mucho tráfico durante el día. De la misma manera es una lugar muy transitado por peatones debido a que tanto a un lado y como a otro, se encuentran comercios como el mercado o lugares concurridos como la parroquia de Santa María de Ermitagaña, el tanatorio San Alberto o los cines Golem. Asimismo, es un espacio de paso de niños por el colegio Santa Teresa y justo en frente se encuentra un parque infantil. En esta plaza las vecinas Montse Nieves y Teresa cuidan de sus nietos y explican que les gustaría que se pusiera algún resalto o badén para reducir la velocidad. “El problema es que ven los dos semáforos en verde y esto parece una autopista. Lo ideal sería que fuera de una sola dirección o que colocaran un badén para frenar”, opina Teresa. Charo Abarzuza, también vecina del barrio, expone que “quizá se podría quitar el paso de cebra donde ocurrió el accidente, porque está claro que no se puede colocar un semáforo más. Creo que sería más incómodo tener que andar al siguiente paso de cebra pero se evitaría la peligrosidad”.
Elena Ustarroz, gerente del mercado de Ermitagaña, explica que “el paso de cebra que está junto a nosotros ya tiene guardias dormidos para frenar la velocidad, no obstante, tuvimos que insistir bastante para que los pusieran”. Este es un lugar donde hay también un alto riesgo de atropello ya que tampoco tiene semáforo. “Muchos coches ven el semáforo final verde y corren para llegar, esto es algo que ocurre en las dos direcciones”, reitera. La población de esta zona tiene una media de edad bastante alta y muchos clientes del mercado son personas mayores que pueden tener más problemas a la hora de cruzar la calle. Según un estudio de investigación Mapfre de 2014, uno de cada tres atropellados en la Comunidad Foral era mayor de 65 años.