Arraiza ha viajado este sábado al medievo para coronar a la Reina de la Faba. La pequeña localidad de la Cuenca de Pamplona ha revivido por primera vez una tradición singular de Navarra con la proclamación de la joven Enara Plágaro Lizarraga como nueva soberana simbólica, en una jornada que ha estado marcada por la participación vecinal, la recreación histórica y la ilusión de mayores y pequeños.

La ceremonia, que ha rememorado antiguos rituales de los reyes de Navarra, ha mantenido intacto su formato y ha contado con desfile, personajes medievales, danzas y la solemne coronación en la iglesia de San Miguel.

El ambiente ha sido festivo y familiar. Vecinas y vecinos, junto con visitantes de otros puntos de la comarca e incluso del país, se han congregado para acompañar a Plágaro en un acto que ha rememorado antiguos rituales de los reyes de Navarra. Entre trompetas, guerreros y vestimentas de época, Xabier Arriola y David Gindano han participado, por primera vez, en el cortejo. “Descubrir este folklore navarro medieval nos ha estado gustando mucho. Nos ha representado la historia y la cultura de Navarra”, han explicado ilusionados.

Uno de los grandes atractivos ha vuelto a ser la tarasca, el dragón que ha recorrido las calles entre risas y algún que otro susto infantil. “Ha sido un día muy entretenido; con la ilusión de la gente del pueblo y sobre todo de los críos, se ha gozado muchísimo”, ha resumido Víctor Gil, tarasquero desde ha hecho ya varios años, el espíritu del día.

Además, Gil ha recordado el sentido histórico del acto porque “se ha recreado lo que se ha hecho antiguamente: con el roscón se ha coronado a quien ha encontrado el haba y hoy hemos vuelto un poco al medievo”.

El cortejo ha estado formado por personajes medievales que han aportado color y teatralidad al recorrido. Guerreros, obispos y heraldos han avanzado junto a la tarasca, cuyo movimiento y efectos se han vuelto a convertir en uno de los grandes reclamos para el público infantil.

El público, sobre todo los debutantes, se han mostrado sorprendidos por la riqueza del folklore navarro y por la implicación del vecindario. “Ha sido bonito ver cómo un pueblo entero se ha volcado para mantener viva su historia”, han comentado Arriola y Gindano mientras se han ajustado sus trajes.

Ya en la iglesia de San Miguel, la coronación se ha desarrollado con solemnidad y un marcado aire simbólico que, como ha declarado el historiador Fernando Hualde, ha sido “exacto” a la coronación del rey Juan Carlos III en 1390 en la Catedral de Pamplona.

Así, el pregonero ha pedido silencio y atención al público con una invitación que ha marcado el tono del acto. “Habéis abierto todos vuestros sentidos a cuanto hoy habéis visto aquí. Habéis ido a tener el privilegio de contemplar cómo ha sido la coronación de un rey de Navarra”.

Durante el ritual, los representantes de la nobleza y de los infanzones han exigido a la joven soberana el compromiso de fidelidad a los usos y costumbres del reino. “Antes de haberos alzado y haberos proclamado como nuestra reina, hemos exigido el juramento de haber mantenido nuestra voz y decisión”, han proclamado, evocando fórmulas medievales.

El obispo, por su parte, ha subrayado que, como sus predecesores, Plágaro ha debido jurar a su pueblo antes de recibir la unción simbólica. “Hemos jurado a nuestro pueblo de Navarra respetar sus fueros, usos, costumbres, franquezas y libertades, así como nos los han legado”, ha recitado la nueva reina.

Para José Ángel Beomont, descendiente del tercer conde de Lerín, la celebración ha tenido un valor profundo. “Un pueblo sin sus raíces no ha sido nada; esta fiesta nos ha recordado quiénes hemos sido y de dónde hemos venido”. Además, ha destacado que este año la implicación de varios concejos ha dado mayor visibilidad a una tradición que “ha sido de las más auténticas que hemos tenido en la Cuenca”.

De esta forma, Arraiza ha vuelto a demostrar que la tradición ha seguido viva, transmitida con emoción, y la mirada ha estado puesta en que las nuevas generaciones hayan mantenido encendida la llama de su historia