Iruña Taldea y la Cofradía de Danzantes de San Lorenzo han llenado este sábado las calles del Casco Viejo de música, colores e ilusión con la celebración de Muskilak, la fiesta popular que toma este año el relevo de los tradicionales caldereros y que anuncia la llegada del Carnaval, que tendrá lugar el próximo fin de semana.

Sus pasacalles festivos han ofrecido un festejo por todo lo alto: danzas tradicionales, música en cada rincón y el ambiente vibrante que, como cada febrero, convierte el corazón histórico de Pamplona en el primer escenario del carnaval. A esta jornada se han sumado también los Gigantes del Casco Viejo, que han participado de manera especial con motivo de su 25º aniversario.

Si algo ha marcado esta edición ha sido el cambio de identidad de la fiesta. Lo que durante más de tres décadas ha sido conocido como el día de los caldereros se ha transformado ahora en Muskilak, un nuevo nombre y una nueva mirada impulsada desde dentro por el propio grupo.

Los 'zíngaros' bailan y disfrutan. Javier Bergasa

“No nos sentíamos cómodos con el disfraz, así que decidimos darle una vuelta y empezamos por el nombre”, ha explicado Irati Bello, dantzari de Iruña Taldea, que vive su tercer año en esta celebración. Muskilak, ha relatado la joven, significa en euskera “retoño”, lo que nace antes de salir la flor, y simboliza, precisamente, que la fiesta anticipa el carnaval: el aviso de que la ciudad está a punto de despertar del invierno.

La jornada ha partido a las 11.30 horas con los Dantzantes de San Lorenzo recorriendo Jarauta, Eslava, la plaza San Francisco, Ansoleaga, San Saturnino y la plaza del Ayuntamiento antes de continuar por Santo Domingo hasta la plaza de Santiago, donde han ofrecido una actuación en el mercado de Santo Domingo.

Los Dantzantes de San Lorenzo hacen su actuación en el Mercado. Javier Bergasa

Los dantzaris de Iruña Taldea han movido sus zaldikos al ritmo del vals: adelante y atrás, izquierda y derecha, choque por parejas y cuartetos con los palos de madera de sus vergas de espuma, vuelta sobre sí mismos y, otra vez, vuelta a empezar. El sonido de los cascabeles de los zaldikos ha zumbado al son de las partituras que la música Elena Fraile compuso en los inicios de esta bonita tradición.

Entre los protagonistas, como siempre, ha estado Margarito. El oso simbólico ha vuelto a salir de su cueva tras todo el invierno, hambriento y travieso, dispuesto a “chinchar” —o más bien a divertir— a quienes se han cruzado en su camino. “Lo que más me gusta es dar sustos a la gente”, ha confesado quien lo ha encarnado por primera vez, mientras los niños lo han perseguido entre risas.

Su acompañante y adiestradora lo ha resumido con humor y ha declarado que “tras todo el invierno llega el hambre. Margarito viene con ganas de comer y sus mejores presas son los más txikis”.

Margarito y su adiestradora bailan juntos por la calle Navarrería. Javier Bergasa

Entre personajes auténticos y tradicionales, han llegado unos nuevos invitados con motivo de su 25º aniversario. Los gigantes del Casco Viejo de Iruña se han incorporado, por primera vez y de manera especial, a Muskilak al unirse a la danza colectiva que ha tenido lugar a las 12.30 horas en la plaza del Ayuntamiento.

Así, tras el movimiento, alegría e ilusión que han desprendido también los gigantes de fuego y los Animalien Dantzak por los rincones de los tres Burgos de la ciudad, todos los protagonistas de la jornada han bailado bajo el cielo soleado y han ofrecido una danza conjunta que ha reunido a más de un centenar de curiosos y disfrutones.

“Ha sido un honor bailar con ellos. Este día es una fecha popular en el calendario de lo Viejo y estamos muy orgullosos”, ha reconocido Martín Aguirre, acompañante de los gigantes. Martín ha explicado que este aniversario está llevando al grupo a participar más activamente en la vida cultural de Pamplona.

Los gigantes de fuego entran a la plaza del Ayuntamiento ante la atención y curiosidad de una multitud de personas que los esperan. Javier Bergasa

“Como este año es el 25 aniversario hemos decidido sacar a los gigantes una vez al mes e integrarlos en una fiesta o celebración que haya en la ciudad. En febrero encajó esto y no podemos estar más contentos”, ha señalado, destacando que la jornada ha resultado “fantástica”.

La música, pieza clave del ambiente, también ha sido protagonista: “Muskilak es alegría y reencuentro, una especie de previa al carnaval que alegra a toda la ciudad y que disfrutamos muchísimo”, ha subrayado Pablo Asenjo, músico y colaborador con Iruña Taldea en esta celebración.

“Muskilak es alegría y reencuentro, una especie de previa al carnaval que alegra a toda la ciudad y que disfrutamos muchísimo”

Pablo Asenjo - Colaborador con Iruña Taldea

Los instrumentos y las partituras han comenzado a afinarse “hace unas semanas” para ofrecer la mejor actuación a la ciudad. Las coreografías de los zaldikos han arrancado a principios de enero, ya que “no es nada fácil y requiere de bastantes ensayos”, ha asegurado Pablo. “La música tiene un giro balcánico o de Europa del Este, mezclado con valses, gaitas y nuestra cultura popular”, ha añadido, subrayando el carácter mestizo y festivo que define esta celebración renovada.

Iruña ha dado hoy el primer paso hacia el carnaval con tradición, pero también con cambios. Muskilak ha nacido como un retoño nuevo en el calendario festivo, manteniendo la esencia de siempre —la danza, la música, Margarito y la emoción compartida— pero abriendo una etapa distinta, más consciente y más colectiva, en la que el Casco Viejo vuelve a anunciar que la fiesta ya recorre las calles de la ciudad.