En Villava el relleno ha vuelto a reunir a vecinos y visitantes en torno a una delicia centenaria. La Cofradía del Relleno de Navarra ha celebrado esta mañana su 19º capítulo con la participación de 22 cofradías, llegadas desde distintos puntos del Estado e incluso desde Francia.
Además, la cofradía ha reconocido como cofrades de honor a José María Ayerdi, Consejero de Ordenación del Territorio, Vivienda, Paisaje y Proyectos Estratégicos del Gobierno de Navarra; Adriana Ochoa, enóloga y directora técnica de Bodegas Ochoa; y a la Comparsa de Gigantes de Villava, representada por Julen Gómez y Javier Otazu, dos de sus 24 integrantes.
“Extended vuestra diestra mano, sobre esta cazuela de relleno, jurando o prometiendo defenderlo, difundirlo y ensalzarlo como producto ancestral de Navarra. ¿Lo juráis o prometéis? Pues que Villava-Atarrabia y Navarra os lo premien y si no os lo demanden”, ha proclamado Mari José Nicolai, presidenta de la Cofradía, en el acto de honorificación.
Una fórmula que sintetiza el valor simbólico del plato. No es solo gastronomía, sino que es identidad. “Para Villava, el relleno es un producto unánime, un alimento que no puede faltar”, ha asegurado Nicolai. Así, el relleno, presente en la cuenca de Pamplona desde el siglo XVI, continúa siendo en la actualidad uno de los alimentos que más personas logra reunir alrededor de la mesa.
Dos docenas de huevos, arroz, sebo de ternera o cerdo, tocino, cebolla, ajo, especias y tripas, son suficientes para elaborar una delicia que ha dado forma a uno de los platos más representativos de la comunidad.
La Cofradía del Relleno de Navarra nació en 2004 precisamente para preservar esta elaboración. Siete mujeres –Celina Cano, Yolanda Echarte, Mª Joaquina Gordo, Teresa Iza, Inmaculada de Gracia, Mª Pilar Irigoyen y Mª Isabel Rincón–impulsaron el proyecto con una idea clara: evitar su desaparición.
Hoy, cerca de 30 integrantes continúan ese legado. Y lo hacen no solo desde la cocina, sino también desde la divulgación. Porque, como insisten, “la clave está en la mano del que lo hace”, pero también en el compromiso colectivo por mantenerlo vivo.
“Nos vamos haciendo mayores y esa es la pega, que los jóvenes vienen despacio y quien nos releve”, ha lamentado la presidenta. Un conflicto que traspasa fronteras y también afecta a las cofradías de Asturias.
“El relevo generacional es complicado, hay que intentar que la gente joven se anime poco a poco”, ha expresado Ricardo Miguel, de la Cofradía Amigos de los Nabos, del concejo La Foz de Morcín. Para este asturiano el relleno “es un plato que disfruto mucho y que, cuando puedo, llevo para casa y encanta”.
Para los mencionados de honor el relleno también es símbolo de tradición, de vida y de hogar. Así, al ritmo del Himno de Navarra y bajo del Aurresku, estas tres figuras se han preparado para recibir su reconocimiento.
José María Ayerdi fue reconocido como cofrade de honor por su relación dentro del desarrollo rural con los alimentos artesanos y en la sociedad agraria. “El relleno está muy relacionado con los valores del sector agroalimentario de Navarra: tradición e innovación”, ha defendido el consejero.
Unos pilares que son fundamentales “para poner en valor el conocimiento y la tradición”, que, según Ayerdi, son “clave” para afrontar este momento de “crisis climáticas, geopolíticas y económicas”.
Por su parte, Adriana Ochoa ha sido reconocida por su dedicación a las bodegas durante su recorrido, que ha permitido llevar el sabor del buen vino desde la cepa a la mesa.
“Nací entre viñedos y crecí entendiendo que el vino forma parte de nuestra coyuntura del mismo modo que lo hacen los productos tradicionales de Navarro. Estos se hacen con respecto a la tierra, al tiempo y al trabajo bien hecho”, ha señalado la enóloga.
Un cariño que degustó desde muy pequeña cuando ya su abuela servía este manjar. “El relleno nos da mucho valor cultural. Además de que está muy bueno, lo mejor es con quien lo acompañas”, ha subrayado.
La Comparsa de Gigantes de Villava tuvieron un reconocimiento a la altura de su dedicación por la localidad, a lo largo de casi medio siglo, cuando las figuras bailaron por primera vez en 1977.
“Lo más importante del relleno es todo lo que envuelve: hay que quedar, cocer, preparar entorno a la mesa. Y con las manos consigues un producto como este, que está al nivel de una estrella Michelín”, ha declarado Otazu.
"Lo más importante del relleno es todo lo que envuelve: hay que quedar, cocer, preparar entorno a la mesa"
El alcalde del municipio, Mikel Oteiza, ha reforzado esa defensa del producto local. “Qué importante es el producto nuestro, lo que nos hace Villaveses. Este acto ensalza el valor de los productos artesanales y propios de Navarra, que son fundamentales”, ha atestiguado”.
Una receta que se convierte, un año más, en el ingrediente secreto para que tradición y comunidad se den la mano. Un alimento –casi, más bien, un símbolo de identidad– que, pese a los retos, continúa vivo gracias a quienes creen que el futuro también pasa por cuidar lo propio.