En 1965, el frontón Labrit era ya la principal instalación para la práctica de la pelota vasca en Pamplona. Se trata de un frontón de los denominados “cortos”, de 36 metros de longitud, se había construido en 1952, en un ángulo situado entre las antiguas murallas de la ciudad, y contaba con un aforo de 1.200 personas sentadas. Dentro del mundo pelotazale era y es conocido como “la Bombonera” por el magnífico ambiente que en cada partido se genera en él, y es propiedad del Ayuntamiento de Pamplona, que lo cuida y lo mima como se merece.
La fotografía de Eusebio Mina muestra su fachada en ladrillo, y podemos ver que el escudo de Oberena se ha colgado de ella. Según hemos podido saber, la razón era que a finales de 1965 se estaban celebrando las bodas de plata de Oberena, con días dedicados a cada una de las secciones existentes en la asociación, es decir fútbol, ajedrez, balonmano, danzas, pelota vasca, natación, montaña, hockey y baloncesto.
Hoy en día, “la Bombonera” sigue siendo un frontón de referencia en toda Euskal Herria, y el hecho de que hayan surgido otros frontones en las principales capitales, más grandes y más modernos, no le ha restado un ápice de dicha referencialidad. En sus años de existencia ha sido sede de dos campeonatos del mundo de pelota vasca, los años 1962 y 2002, y en él se juega cada año el célebre Torneo de San Fermín, uno de los más importantes del país, además de ser una de las sedes del circuito ordinario del Manomanista, del Parejas, del Cuatro y Medio etc.
Tras una intensa reforma interior, realizada durante los últimos meses, se acaba de reabrir el frontón Labrit. Las obras, destinadas a mejorar su eficiencia energética, han dejado el frontón impecable y con importantísimas mejoras en sus instalaciones. Por lo tanto, y esto es lo que quería contaros hoy, tras un chequeo exhaustivo el viejo Labrit está de vuelta, amigos y amigas de la pelota...