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Los gigantes del Casco Viejo cumplen 25 años a lo grande

La Comparsa de Gigantes de lo Viejo narra su historia y curiosidades: desde sus inicios “precarios” hasta una agrupación consolidada“que no tiene fecha fin”

La Comparsa de Gigantes del Casco Viejo celebra 25 años construyendo cultura de barrioIñaki Porto

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En el corazón de Iruña, donde la tradición no se hereda, sino que se construye día a día, la Comparsa de Gigantes del Casco Viejo celebra su 25 aniversario. Lo ha celebrado hoy con su día grande, pero también con la historia de un proyecto que nació desde abajo, con pocos medios pero mucha convicción, y que dos décadas y media después se ha acabado convirtiendo en una de las señas de identidad del vecindario

Todo empezó en 2001, cuando “unos pocos” jóvenes y amigos del Casco Viejo comenzaron a imaginar algo que entonces parecía “un sueño”. “Ya existía la Comparsa de Gigantes Txiki, pero pensamos que tendríamos que tener unas figuras propias del barrio”, expresa Toni Iragi, uno de los veteranos e impulsores de la Comparsa de Gigantes del Casco Viejo. La idea, admite el pamplonés, sonaba entonces a “inalcanzable”, sobre todo, por el coste del proyecto

Aún así, se lanzaron. Con una ayuda económica derivada de los fondos del programa ‘La juventud de Europa’, más pequeñas aportaciones de colectivos y vecinos, la comparsa consiguió construir las primeras figuras. El primer año, fueron solo dos gigantes: Lurra y Airea. “Ese fue el primer paso“, explica David Lainez, uno de los promotores del proyecto. Al año siguiente, Sua y Ura, completaron la comparsa con sus cuatro protagonistas, que hoy siguen recorriendo las calles de Pamplona. 

Desde el inicio, la comparsa quiso diferenciarse y en lugar de representar personajes históricos –como es habitual en muchas agrupaciones– optaron por una propuesta simbólica. “No queríamos utilizar unos personajes reales que ya existieran. Queríamos algo distinto”, apunta Iragi.

Una de las figuras sale de Plazara!, su 'casa' durante todo el año.

Así, sus cuatro gigantes son representaciones que simbolizan los cuatro elementos –tierra (Lura), fuego (Sua), agua (Ura) y aire (Airea)– inspiradas en parte de la iconografía de la catedral de Pamplona. Una creación que corrió a manos del artesano Jesús María Ganuza en Burlada. 

Aquellos comienzos fueron tan precarios como intensos. Eran pocos y aguantaban con lo que podían y tenían. “Hacíamos actuaciones los sábados y domingos por la mañana y por la tarde. Necesitábamos dinero para pagar a los gigantes”, recuerda Lainez. “Nos pegábamos unas palizas, pero nos lo pasábamos muy bien”, añade Iragi.

Ni siquiera sabían bailar cuando empezaron. Ensayaron con gigantes prestados en la Txantrea y aprendieron de referentes como Jesús Vigiristi, histórico bailador de gigantes. Poco a poco, la comparsa fue cogiendo forma y con los años, el crecimiento ha sido constante.

Varios miembros de la Comparsa de Gigantes del Casco Viejo de Pamplona, entre ellos los primeros impulsores del proyecto, posan en Plazara!

De aquel grupo reducido han pasado a ser más de veinte personas, con relevo generacional y una estructura que incluye músicos propios. Para Daniel Arregui, gaitero, la clave no está solo en la música, sino que “lo más bonito es el ambiente. Esto es una cuadrilla, aquí participa todo el mundo”. 

"Lo más bonito es el ambiente. Esto es una cuadrilla, aquí participa todo el mundo”

Daniel Arregui . Gaitero de la Comparsa de Gigantes del Casco Viejo

Hoy, la comparsa es mucho más que un grupo festivo y está integrada en el tejido vecinal. Así, veinticinco años después, el proyecto sigue vivo. “No tiene fecha fin. Ojalá dure muchísimos años más”, resume Lainez. Y en esa continuidad, está, probablemente, la clave de su éxito: haber convertido unos gigantes en algo mucho más grande que ellos mismos: en comunidad.