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Pamplona: vacas escocesas para proteger el monte Ezkaba

Una quincena de animales han sido trasladados a la zona forestal más afectada por el gran incendio de 2022 para limpiar el pasto y la hierba

Vacas de raza escocesa pastan este viernes en el monte Ezkaba.Oskar Montero

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Si algún paseante o ciclista decide acercarse estos días al monte Ezkaba en Pamplona para disfrutar de un saludable paseo primaveral, puede darse de bruces con un bicho peludo y de tamaño considerable.

No debe alarmarse. Conviene, eso sí, mantener las distancias y ser precavido porque, al tratarse de una raza bovina, puede embestir si se siente amenazado, pero tiene fama de ser un animal tranquilo y dócil, poco dado a la pelea.

Son vacas de origen escocés, las conocidas como Galloway Cattle, que han sido trasladadas a Pamplona para contribuir a las labores de rehabilitación y mantenimiento que se llevan a cabo en el monte Ezkaba, donde todavía son visibles las consecuencias del grave incendio ocurrido en 2022, que arrasó casi 20 hectáreas.

Dos o tres meses

Las primeras cinco galloway escocesas llegaron el lunes y este viernes por la mañana han llegado otras cuatro, además de las que se trasladarán la semana que viene, incluidos algunos terneros, que durante dos o tres meses van a pastar en esta zona forestal.

Su presencia se dio a conocer el pasado miércoles durante la visita que los integrantes de la Gerencia y Comisión de Urbanismo realizaron a Ezkaba, donde el Ayuntamiento de Pamplona ha restaurado 42,96 hectáreas, de las que 18,45 fueron afectadas por el incendio.

Marta Torres, técnica municipal de Medio Ambiente, explicó que se optó por una solución natural para limpiar el monte en vez del uso de maquinaria desbrozadora, ya que una de las características más apreciadas de las vacas de raza escocesa es que ayudan a controlar la vegetación de zonas arbóreas y de matorral, al ser capaces de moverse por terrenos difíciles y pastar de forma muy variada.

El ganadero es Adelardo Paternáin, que este viernes ha trasladado a varios animales desde su explotación de Azoz, en el Valle de Ezcabarte. Los cuatro ejemplares han descendido de los dos vehículos y han comenzado a pastar en una zona arbolada junto a la pista forestal, ante la mirada curiosa de algún paseante.

Para tener controladas a las vacas, Paternáin utiliza un sistema que se basa en collares GPS con vallado virtual, una tecnología que sustituye las vallas físicas por límites digitales que el ganadero dibuja en una aplicación móvil.

El dispositivo emite un sonido si la vaca se acerca al límite establecido. En caso de continuar, el collar transmite una pequeña descarga eléctrica que obliga al animal a retroceder.

“Tenemos previsto traer a una quincena de animales. Vamos moviendo a las vacas por distintas zonas según vayan pastando. Eso permite una gestión del animal y del territorio, ya que es importante trabajar con el suelo. Es suelo vivo que al final del proceso trasladamos al consumidor con la carne que producen estas vacas”, ha comentado el ganadero.

Además de sus habilidades para comer la hierba, estas vacas producen una carne muy sabrosa gracias a un metabolismo que les permite filtrar la grasa. Solo comen pasto y forraje propio, nada de grano, lo que prolonga el tiempo de engorde a cambio de mejorar el producto final.

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Adelardo Paternáin comenzó con estos animales en 2017 y desde hace un tiempo participa en el proyecto de pastoreo preventivo de incendios desarrollado en Legarda, donde en junio de 2022 se declaró un virulento incendio que, además de calcinar 6.000 hectáreas, obligó a desalojar varias localidades de la zona.

La explotación produce ahora carne de alta calidad que se comercializa dentro y fuera de Navarra.