El Ayuntamiento de Pamplona ha restaurado 42,96 hectáreas en el monte Ezkaba, de las que 18,45 fueron afectadas por el incendio de 2022, uno de los incendios más graves ocurridos en la ciudad en los últimos años.
La repoblación forestal ha incluido la plantación de 4.154 ejemplares de distintas especies, la adecuación de un espacio para uso recreativo y otras actuaciones para revitalizar ambientalmente la zona, incluyendo la presencia de tres vacas de raza escocesa para limpiar el pasto y la hierba de la zona.
Los integrantes de la Gerencia de Urbanismo y la Comisión de Urbanismo han visitado este miércoles las parcelas en las que se ha intervenido desde finales del año pasado. Este proyecto en el monte Ezkaba, además de compensar emisiones, supone un beneficio para recuperar el ecosistema forestal, incrementar la biodiversidad, regular el ciclo del agua, proteger el suelo frente a la erosión mejorar tanto la calidad del pasto como la prevención de incendios.
La restauración de la superficie quemada se va a registrar como bosque de absorción en el Ministerio de Transición Energética y Reto demográfico. Se suma a otras actuaciones como el bosque autóctono de absorción de CO2 del polígono de Agustinos, el Bosque Olímpico en el límite entre Mendillorri, Lezkairu y el Valle de Aranguren o el bosque de absorción de Mendebaldea.
Los trabajos de creación de este bosque autóctono los ha llevado a cabo la empresa EULEN, S.A. por un importe de 141.000 euros, basándose en un proyecto de la consultora Bioma Forestal que desarrollara una propuesta de actuaciones para la restauración del área incendiada en 2002, así como en otras parcelas no incendiadas pero que también requieren de intervención. El carbono absorbido por este nuevo bosque repoblado se calcula en unas 22 toneladas anuales.
Zonas afectadas
En septiembre de 2022 tuvo lugar un incendio que afectó a varias parcelas comunales y patrimoniales del Ayuntamiento de Pamplona, algunas de ellas repobladas con pinar (principalmente con Pinus nigra nigra Austria, pero también Pinus halepensis), y otras pobladas por pastizal-matorral y en menor medida robledal (Quercus humilis). Este proyecto de bosque de absorción ha promovido la restauración y planificación de la gestión de la zona, con intervenciones como la corta, procesado y saca de pinos quemados; la realización de fajinas; la plantación de ejemplares; y los trabajos posteriores de refuerzo a la plantación previstos.
Se han plantado ejemplares de la conífera autóctona de la zona, Pinus halepensis (pino carrasco o Alepo), una especie con buena capacidad de regeneración por semilla tras incendios forestales; otras frondosas resistentes, como Quercus ilex ballota (encina carrasca), Prunus spinosa (pacharán o espino) y Crataegus monogyna (espino albar o majuelo); además de especies arbóreas y arbustivas como el Quercus humilis (roble peloso), Quercus ilex ballota (carrasca), Acer monspessulanum y Acer campestre (arces), Sorbus domestica (pomo o serbal mediterráneo) y Sambucus nigra (saúco) y Cornus sanguínea (cornejo).
Además, se han plantado 100 unidades de olmo resistente a grafiosis donados por el Ministerio de Transición Energética y Cambio Climático. El proyecto incluye trabajos de refuerzo de la plantación en los próximos 5 años. El proyecto ha incluido el acondicionamiento de un espacio para uso público y recreativo para todas aquellas personas que se acerquen a la zona y paseen por el monte.
Mesas y sombra
Se ha colocado cuatro mesas de madera de tipo picnic, con bancos unidos, en un entorno sombreado por unas masas arbóreas de encina – carrasca que se repoblaron en su día sobre antiguos terrenos de vertedero y de relleno que han tenido buen desarrollo con el paso de los años. La actuación en estas parcelas se ha completado con la adecuación de las dos vías forestales del monte, es decir, la pista principal, de 1.171 metros lineales, y la pista secundaria, de 174 metros lineales.
Las labores de conservación y mantenimiento que se han llevado a cabo han solucionado problemas de baches y demás y han mejorado las condiciones de rodadura y desagüe para facilitar la circulación de vehículos de mantenimiento y la gestión de las aguas de escorrentía.
Esta reforestación del perímetro incendio del monte Ezkaba se registrará como sumidero de carbono en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico del Gobierno de España (MITECO). Este proyecto se enmarca en la Estrategia de Transición Energética y Cambio Climático, en el Plan de Infraestructura Verde y Azul y Drenaje Urbano Sostenible y en la Agenda Urbana 2030 del Ayuntamiento de Pamplona.