pamplona - Atendiendo a la literalidad de lo que la Ley Foral de Incompatibilidades señala, el incumplimiento de esta normativa por parte de Patxi Pérez Arregui es flagrante. El artículo 3.1 de esta ley es taxativo a la hora de señalar que "los altos cargos comprendidos en el ámbito de aplicación de esta Ley ejercerán sus funciones con dedicación absoluta". El actual director de Administración Local es, evidentemente, un alto cargo y su desempeño en hasta siete empresas que se encuentran activas es patente. A pesar de que esta norma recoge una serie de excepciones por las cuales un alto cargo puede desarrollar actividades privadas, ninguna de ellas encaja con el proceder de Pérez Arregui.
La Ley de Incompatibilidades señala, en su artículo número 6, los casos en los que "el ejercicio de un puesto de alto cargo será compatible con actividades privadas", citando "las actividades de producción y creación literaria, artística, científica o técnica", la "participación en entidades culturales benéficas" o la docencia universitaria. También se indica que se puede desarrollar "la mera administración del patrimonio personal o familiar", algo que permite, por ejemplo, ser accionista de una empresa, aunque nunca ejercer de administrador. No en vano, este desempeño implica la gestión y ejecución de las decisiones básicas de una empresa, así como su representación y la defensa de sus intereses, entre otras funciones.
Además, se da la circunstancia de que Pérez Arregui figura como administrador en tres de los cuatro formatos más usuales de organizar del sistema de administración de una empresa: como administrador único, mancomunado y solidario. Por eso, Pérez Arregui debía haber cesado previamente en los cargos en los que figura.
El objetivo de la Ley de Incompatibilidades es garantizar el "funcionamiento riguroso y objetivo de la Administración de la Comunidad Foral de Navarra". - A.G./I.F.