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El responsable de la Delegación del Gobierno tramitó Belate “en plazo razonable” y sin urgencias

Ignacio Irujo asegura que no se detectaron irregularidades en el uso de explosivos ni incumplimiento de permisos

Comparecencia de Ignacio Irujo sobre el proyecto de duplicación de los túneles de BelateIñaki Porto

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El autor del informe de la Delegación del Gobierno sobre la duplicación de los túneles de Belate, Ignacio Irujo, ha defendido que la tramitación del proyecto en este organismo se desarrolló “en plazos razonables” y sin ningún tipo de presión o urgencia extraordinaria. Durante su comparecencia de este martes en la comisión de investigación del Parlamento de Navarra, ha asegurado que la delegada del Gobierno, Alicia Echeverría, “no citó nunca que corriera prisa”, más allá de consultas puntuales de su equipo sobre el avance del expediente.

Asimismo, ha negado cualquier tipo de indicación o presión política sobre la tramitación o sobre la empresa encargada de los trabajos, afirmando que “a mí directamente no” le trasladaron ninguna instrucción en ese sentido

Irujo ha explicado que su labor se limita a autorizar los proyectos relacionados con el uso de explosivos presentados por la empresa adjudicataria, sin intervenir en las decisiones de adjudicación. En este ámbito, ha sido rotundo al afirmar que “hasta que no lo aprobamos no pueden dinamitar nada” y que “no se hacen voladuras si no existe el visto bueno de la delegada del Gobierno”. Además, ha recordado que las autorizaciones para el consumo y la compra de explosivos son mensuales, de manera que “es imposible que nadie compre, si quiera, explosivos en Navarra si yo no se lo autorizo mes a mes”.

Respecto a las detonaciones realizadas antes de la autorización definitiva, ha explicado que se trataría de “microvoladuras” incluidas en el estudio de vibraciones del terreno, un procedimiento previo y distinto a las voladuras del túnel. Según ha indicado, este estudio se prolongó durante varios meses y podía incluir uso autorizado de explosivos en distintas mensualidades. Ha añadido que, si se produjeron voladuras, la Guardia Civil necesariamente debía estar informada y el consumo autorizado, puesto que “el polvorín no te vende” sin permisos en vigor.

Irujo también ha detallado la necesidad del polvorín construido para la obra, que permitía disponer de material explosivo las 24 horas del día. Ha explicado que el coste adicional derivó de la obligación de construirlo semienterrado para cumplir las distancias establecidas por la normativa de explosivos, y ha precisado que se trata de un expediente independiente del proyecto del túnel.

El técnico ha señalado que la duplicación de los túneles de Belate es “el de mayor complejidad” que ha tramitado por la proximidad entre las bocas y la necesidad de dimensionar cuidadosamente cada voladura. Aun así, ha considerado que todo el proceso se resolvió en “plazos razonables para lo que se suele ver”.

También ha aclarado que "la única de las empresas de la UTE que tenia autorización para voladuras era Acciona". "La ley establece que la empresa debe ser consumidor habitual de explosivos y la única que cumplía ese requisito era Acciona", ha reiterado.