La derecha navarra ha vuelto a recurrir a su ya habitual estrategia presupuestaria: presentar una lluvia de millones en enmiendas parciales que repartiría inversiones por toda la Comunidad Foral a sabiendas de que no serán aprobadas y, por tanto, no tendrán que justificar de dónde saldría el dinero.
La enmienda más llamativa de UPN es la que propone destinar 2 millones más para Audenasa con el objetivo de completar la gratuidad de la AP-15 —una autopista que hoy podría ser gratuita, si no fuera porque el Gobierno de UPN decidió en su día prorrogar la concesión de esta infraestructura—.
Fue el Gobierno de Navarra el que, en 1997, con el presidente Miguel Sanz, acordó ampliar la concesión de la AP-15 hasta el 8 de junio de 2029, mientras el Gobierno central, con José María Aznar, decidió en 2003 vender el 50% de la vía, que era propiedad del Estado. En la actualidad, el 50% pertenece al Gobierno de Navarra, mientras que la otra mitad está en manos privadas.
Los regionalistas continúan con 25 millones para conservación de la red viaria; 15 millones para un plan de inversión en carreteras; otros 15 millones para adquisición de suelo destinado a vivienda protegida; y 11 millones para Pamplona por la pérdida de capitalidad.
El PP replica con cifras igualmente elevadas. Incluye 25 millones para la segunda fase del Canal de Navarra; en el apartado viario plantea 16,5 millones para un plan de inversión en carretera; y también reclama para Pamplona 12 millones por la pérdida de capitalidad.