Han tenido que pasar 80 años desde su muerte para que los restos de la escritora y política Matilde de la Torre hayan regresado a su tierra para honrar la memoria de una mujer sobresaliente en muchas facetas y que destacó por su compromiso social y político, aunque padeció ostracismo y necesidad y vivió el exilio.

Ha vuelto a Cabezón de la Sal, la localidad cántabra donde nació y creció dentro de una familia que supo potenciar sus inquietudes intelectuales y culturales.

Trayectoria educativa y cultural

Matilde de la Torre (Cabezón de la Sal, 1884, México, 1946) destacó sobre todo por su labor docente, pedagógica y como estudiosa de la música, la danza y el folclore.

"Todo esto a principios del siglo XX, cuando las mujeres no tenían prácticamente acceso a la educación", ha dicho a EFE la presidenta de la Fundación Matilde de la Torre, Paz de la Cuesta.

La también periodista fundó la Academia Torre, que fue muy innovadora y trabajaba en línea con la escuela libre de enseñanza. Pretendía que las chicas y los chicos tuvieran la misma educación.

También desarrolló una gran labor como escritora, pero si por algo llamó la atención fue porque fue una gran estudiosa del folclore.

Política, exilio y homenaje

En 1931 se afilió al Partido Socialista y fue elegida diputada en las Cortes Generales por Asturias (1933-1939). También fue directora de Comercio y Política Arancelaria del Gobierno de la II República.

En 1940 Matilde de la Torre se exilió y fue a México, donde murió en 1946 a los 62 años.

Sus restos descansaban en el Panteón Español de Ciudad de México, de donde ha sido recientemente exhumada. Este sábado se ha celebrado en el cementerio de su pueblo un acto público para la inhumación de sus restos.

El alcalde de Cabezón de la Sal, Víctor Reinoso, ha ensalzado el esfuerzo para que "vuelva al entorno que marcó su vida y su compromiso", y el delegado del Gobierno, Pedro Casares, ha subrayado su carácter pionero. El secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, ha considerado este acto como "necesario" y ha destacado que Matilde de la Torre fue "una luchadora incansable". El Congreso también honrará a la que fue diputada, con la colocación de un retrato suyo junto al de las nueve diputadas de la República en el salón de parlamentarios ilustres.