Esteban explica el fin de Etchegaray en “cuatro años de tensiones” en Iparralde
El presidente del EBB del PNV reprocha al 'popular' Javier de Andrés que “no se entera”
En la batalla que libra el PP para arañar votos al PNV entre el electorado de centro, Javier de Andrés está utilizando el vuelco en la presidencia de la mancomunidad de Iparralde para situar al PNV en la radicalidad y más cerca de la izquierda abertzale. El expresidente de la Ejecutiva jeltzale al otro lado de la muga, Peio Etxeleku, decidió respaldar al candidato de EH Bai, Alain Iriart, para que dirija la mancomunidad de Iparralde, una decisión que el PP critica mirando únicamente las siglas a pesar de que sea lo que menos pesa en los territorios vascos del Estado francés, donde los candidatos se mueven con complicidades personales. El presidente del Euzkadi Buru Batzar, del PNV, Aitor Esteban, encuadra con claridad lo ocurrido con esa votación en una serie de desencuentros larvados durante “tres o cuatro años” entre un grupo de municipios pequeños y medianos del interior de Iparralde (un grupo “liderado” por Etxeleku), y el sector del ya desbancado Jean-René Etchegaray, que ha caído víctima de su desgaste por ese desequilibrio territorial.
Además, Esteban recordó que Etxeleku había recibido el apoyo de 48 electos en la primera votación para la mancomunidad, y no podía traicionar su sentir mayoritario ni utilizar ese respaldo para hacer lo contrario a lo que había predicado todos estos años, donde tampoco hubo acuerdo con Etchegaray en las listas para la alcaldía de Baiona. Lo recordó en una entrevista en ETB-2 desde su gira por Argentina, Chile y Uruguay, de la que regresa este martes tras haber participado también en los Aberri Eguna de Cañuelas (Buenos Aires) y Montevideo (Uruguay).
La "ensalada" de Javier de Andrés
De Andrés redujo lo ocurrido a la contienda entre un candidato centrista de Macron, que ganó la primera votación, y otro de la izquierda abertzale, Alain Iriart, que había quedado segundo y después triunfó con el apoyo de Etxeleku. El viernes preguntará al lehendakari Pradales por la “decadencia” del PNV, por el “testigo” que está cediendo a EH Bildu, y por los espacios de libertad en Euskadi, “una ensalada de temas”, a juicio de Esteban. “Sigue sin enterarse de lo que pasa en este país. No me extraña su respaldo en los sondeos”, lanzó.
Para empezar, aclaró que la mayoría de Etxeleku e Iriart no proviene solo de electos abertzales, porque Iparralde no se ha vuelto abertzale “de la noche a la mañana”. Y, como inciso para relativizar esa imagen de unidad que se está trasladando, aseguró que Etxeleku es alcalde de Kanbo y que la izquierda abertzale no retiró su lista en las municipales. Etxeleku ha ido “generando un grupo a su alrededor que responde a las necesidades de pequeños y medianos municipios a los que Etchegaray no estaba atendiendo”. “Las tensiones en los últimos tres o cuatro años en la mancomunidad eran evidentes entre Etchegaray y el grupo liderado por Peio Etxeleku. Lo que Etxeleku no podía y no podíamos hacer era dejarle ganar y decepcionar a la gente cuando hemos estado diciendo que las políticas de Etchegaray no eran adecuadas”, concluyó.