La familia de José Miguel Etxeberria Álvarez, Naparra, ha reactivado el proceso para que sea reconocido como víctima del terrorismo tras años de rechazo administrativo y en medio de la polémica generada por su inclusión en una exposición del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, que ha supuesto una “revictimización” para los allegados.

El Observatorio de Derechos Humanos (GEBehatokia), con el respaldo de la familia, ha formulado una nueva solicitud ante las instituciones competentes con el objetivo de que se revise la situación de Naparra, desaparecido el 11 de junio de 1980 cuando era miembro de los Comandos Autónomos Anticapitalistas. La petición se apoya en el reconocimiento previo del caso por parte del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias de Naciones Unidas, que en 2014 lo incluyó entre los supuestos de desaparición no esclarecida.

El Ministerio del Interior ha rechazado en dos ocasiones anteriores, en 2008 y 2013, concederle la consideración de víctima del terrorismo. Sin embargo, la familia sostiene desde entonces que existen indicios suficientes para vincular su desaparición a la violencia parapolicial, una tesis que también han defendido públicamente en los últimos días.

La polémica surgió el viernes pasado, tras la inauguración de la muestra Ausencias presentes. Desaparecidos por terrorismo en España, en la que se ha incluido un panel dedicado a Naparra. En él se recogen dos hipótesis diferentes: la que atribuye su desaparición a ETA, y la que apunta al Batallón Vasco Español, organización que reivindicó el secuestro en varias ocasiones.

La familia exigió en una comparecencia en Vitoria-Gasteiz la retirada de estos contenidos al considerar que generaban confusión y suponían una “revictimización”. Su hermano denunció que no existía base probatoria para señalar a ETA y criticó que se presentara esa posibilidad como principal, cuando las investigaciones no concluyeron ninguna autoría de forma definitiva.

GEBehatokia cuestionó también el enfoque del Memorial al entender que “contra toda base histórica” se atribuía el caso a ETA. A su juicio, esta interpretación refuerza la necesidad de que Etxeberria sea reconocido como víctima del terrorismo.