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El ‘truqui’ y el ‘pa’lante’ marcan la agenda política

La sucesión de actuaciones judiciales contra el entorno del PSOE y de su líder, Pedro Sánchez, avanzadas previamente por dirigentes del PP, remiten al enigmático “el que pueda hacer, que haga” recuperado por Aznar en una convulsa semana pasada

El ‘truqui’ y el ‘pa’lante’ marcan la agenda políticaEuropa Press

Para muchos de los que peinamos canas, la palabra truqui nos retrotrae a finales de la década de los 70. Entonces, una campaña publicitaria de una marca de sopas de sobre proponía algunos trucos de cocina para hacer unos platos más sabrosos. Casi medio siglo después, Miguel Ángel Rodríguez, que también luce una cabellera plateada, ha rescatado aquel viejo claim publicitario dándole otro sentido, con un tufo mucho más fétido que el de aquellas sencillas recetas. “Ese es un truqui que no te puedo desvelar”, le contestó recientemente con socarronería el jefe de Gabinete de Isabel Díaz Ayuso -popularmente conocido como MAR- a un periodista que le preguntaba cómo podía conocer por adelantado las decisiones de los jueces.

Así se refería a su capacidad para augurar qué figura del panorama político es la siguiente en ser procesada por los tribunales, basada en el manejo de “información privilegiada”, algo de lo que no tuvo problema en alardear hace poco en un mensaje de X dirigido contra Pedro Sánchez. En él, le advertía al presidente del Gobierno de que, a raíz de la investigación contra José Luis Rodríguez Zapatero por el rescate de la aerolínea Plus Ultra, él también iba a ir “pa’lante”. Una expresión castiza que MAR ha convertido en una amenaza de imputación para aquel a quien se la espete y en una muestra apenas disimulada del alcance que los tentáculos del PP tienen en el mundo de la judicatura y de su capacidad para marcar la agenda política a través de las togas. 

El pa’lante se popularizó con el caso de Álvaro García Ortiz, a quien ya hace más de dos años, en abril de 2024, MAR le auguraba que acabaría en la cárcel. Aunque se excedió con lo de la prisión, lo cierto es que a finales del año pasado el exfiscal general del Estado fue inhabilitado para dicho cargo por dos años por revelación de secretos en relación con el novio de Ayuso, Alberto González Amador. Para ello se basó en un email reenviado a los medios de comunicación en el que el abogado de González Amador ofrecía un pacto para que este no fuera a prisión por dos delitos fiscales que admitía. El exfiscal general intervino después en la difusión de una nota de prensa con el fin de rebatir el bulo difundido justo antes por MAR, quien aseguraba que era la Fiscalía la que había propuesto el pacto para, después, retractarse. Los periodistas que intervinieron como testigos en el juicio declararon que García Ortiz no había sido quien les filtró la información. Pese a ello, el Tribunal Supremo le condenó. La sentencia se hizo pública el 9 de diciembre. Unos meses antes, a finales de julio, Rodríguez se felicitaba de que se abriera auto de procesamiento en un mensaje que remataba con un “el fiscal va pa’lante e irá pa’dentro”.

Lo cierto es que a MAR no le han faltado en los últimos años objetivos que situar en su particular diana. “Entre mañana y el martes, Ábalos va pá’lante!”, decía el 16 de octubre de 2024. Aunque con una leve demora, siete días después la Audiencia Nacional pedía al Tribunal Supremo investigar al exministro de Transportes por su “papel principal” en el caso Koldo. Santos Cerdán; Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno; el hermano de este último, David Sánchez o incluso la periodista Silvia Intxaurrondo también se han visto señalados por la mano derecha de Ayuso. Pero el objetivo preferencial de los amenazantes recados de MAR es, cómo no, el propio Pedro Sánchez, al que en infinidad de ocasiones ha condenado, aunque por el momento sigue sin pasar por el banquillo y sin abandonar la Moncloa. La última, el pasado 21 de mayo, tras conocerse la imputación de Zapatero, con ese tuit en el que le decía al presidente: “Todo parece indicar que tú también vas pa’lante. Cuando tenga nueva información privilegiada, te contaré”. 

A Zapatero le citó, junto a Begoña Gómez y al cuñado de esta, en un tuit en el que, el pasado 13 de abril, aludía a que una posible anulación de la condena de García Ortiz por parte del Constitucional también podría aplicarse a ellos en un futuro. Y remataba su pronóstico calificándoles como una “banda de criminales a los que vota un tercio de españoles. Un tercio de españoles podrido”, en una reflexión que da cuenta de su particular concepción de la democracia.

Ayuso advierte: "Vienen curvas"

No obstante, el papel de ariete contra Zapatero se la ha cedido MAR a dos superiores suyos. Su jefa directa, Isabel Díaz Ayuso, lleva meses anunciando algunas de sus presuntas actividades ilícitas recogidas en el auto elaborado por el juez Calama. En enero, en un encuentro de Nueva Economía Fórum en Madrid, la presidenta de dicha comunidad desveló como si se tratara de un chascarrillo que venían “curvas” para el expresidente. “Hay un juez ahora mismo investigándole en Nueva York. Ha habido mediación en rescates de aerolíneas cuyo dinero ha ido a parar al petróleo chavista”, agregó. Y el mismo presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, que por esas mismas fechas ya dejaba entrever que Zapatero podría llegar a ser encausado por el rescate de Plus Ultra, recordaba el pasado 12 de mayo, justo una semana antes de que se diera a conocer la imputación del exdirigente socialista, que “pronto se iban a saber cosas sobre él”.

Reaparece Aznar

Y en estas, hace unos días reapareció José María Aznar para desempolvar el célebre “el que pueda hacer, que haga” que acuñó en noviembre 2023, en un momento en el que el PSOE -con Cerdán ejerciendo un papel fundamental- negociaba con Junts y ERC la promulgación de una Ley de Amnistía para los condenados por el procés como condición ineludible para el apoyo a la investidura de Pedro Sánchez como presidente. En su momento, aquella enigmática frase se entendió como un llamamiento a torpedear el acuerdo con los independentistas catalanes en todos los frentes posibles, incluido el judicial. El tiempo no ha hecho sino corroborar que esa apreciación estaba muy bien fundamentada. 

Las consecuencias no se hicieron esperar. Apenas tres meses después, el 21 de febrero de 2024, la Guardia Civil detiene a una veintena de personas entre las que estaba Koldo García, el conseguidor que da nombre a un caso con diversas ramificaciones en el que están implicados dos exsecretarios de Organización del PSOE: José Luis Ábalos y Santos Cerdán.

Esta trama de mordidas en contratos públicos sigue judicializada al igual que el proceso que, dos meses después, se abrió contra Begoña Gómez, la esposa del presidente del Gobierno español.El juez Juan Carlos Peinado la imputó a raíz de una denuncia del sindicato ultraderechista Manos Limpias por presuntos delitos de tráfico de influencias y corrupción en los negocios, entre otros. La pasada semana se daba a conocer que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil señala en su informe que la cátedra de la Complutense de Madrid por cuya creación se investiga también a Gómez se creó de acuerdo a los cauces establecidos y que no se han detectado ingresos sin justificación. Al día siguiente de salir esto a la luz, Peinado exigía a la esposa de Sánchez que acuda a una audiencia preliminar el 9 de junio amenazándola con que, de no hacerlo, será “conducida por la fuerza pública”. 

Y en mayo de ese mismo año, tras una denuncia de otra organización de extrema derecha, Hazte Oír, se inició la investigación contra el cuñado de Gómez, David Sánchez, y Miguel Ángel Gallardo, por entonces secretario general del PSOE de Extremadura, por presuntos delitos de prevaricación administrativa y tráfico de influencias en la contratación del hermano del presidente del Gobierno por la Diputación de Badajoz, de la que Gallardo era presidente. El pasado jueves, en una semana infausta para el PSOE, tuvo lugar la primera sesión del juicio oral contra ambos, aunque el juez la suspendió hasta hoy tras la petición de nulidad del proceso por parte de las defensas. 

La riada de causas no cesó y en 2025 se abrió otra relacionada con la exmilitante socialista Leire Díez, a la que se acusaba de realizar una operación de descrédito contra miembros de la UCO encargados de las distintas investigaciones contra personas vinculadas con el PSOE o con el presidente Sánchez. En el marco de este caso, el juez Pedraz ordenó el miércoles a la UCO acudir a la sede socialista de Ferraz para requerir documentos que pudieran probar que Díez recibía del que fuera entonces secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, 4.000 euros mensuales por tratar de desestabilizar las causas judiciales que afectaban al partido. 

Se trataba de una mediática operación que, según denunciaba el ministro de Transportes, Óscar Puente, fue anunciada previamente por un medio de comunicación pese a ser una causa secreta. Por ello, hablaba del uso de “mañas” y “métodos no democráticos” para intentar derribar al Gobierno actual, algo que percibía como “evidente” su homólogo de Cultura, Ernest Urtasun. El diputado de Sumar Enrique Santiago iba más allá al denunciar que Feijóo, Ayuso y Santiago Abascal habían acudido una semana antes a la Embajada de Estados Unidos” a “recibir instrucciones” de la Administración Trump, enfrentada a Sánchez, sobre el caso Plus Ultra.

La entrada de la UCO en Ferraz se produjo un día después de que Aznar recuperara en sus redes sociales el controvertido “el que pueda hacer, que haga”. Una frase que, a su juicio, “cobra más sentido que nunca” ya que en esta situación “necesitamos ciudadanos responsables, comprometidos con nuestro país, dispuestos a hacer, a actuar, a servir a nuestro país para salir de esta situación insostenible en la que estamos”. Algunos de esos ciudadanos son políticos, periodistas o forman parte de la judicatura, como quedaba patente ya en 2018 con el mensaje de WhatsApp que el entonces senador popular Ignacio Cosidó envió a sus compañeros parlamentarios tras el pacto sellado con el PSOE para renovar el Consejo del Poder Judicial. En él se jactaba de que la elección del juez Manuel Marchena como presidente de dicho organismo les permitiría seguir “controlando por detrás la Sala Segunda” y “presidiendo la sala 61”, la que tenía atribuciones para ilegalizar partidos en plena efervescencia del ‘procés’ catalán.

Ese Cosidó es el mismo al que, pese a su condición de director general de la Policía, mantuvo al margen de la investigación en la operación Kitchen el magistrado Manuel García Castellón. Frente al criterio de la Fiscalía, este hizo lo propio con la exsecretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, sobre la que pesaban evidencias en forma de audios de sus conversaciones con el comisario Villarejo vinculadas a la trama para sustraer a Luis Bárcenas posibles pruebas de una financiación ilegal del partido. En los papeles del extesorero aparecía un M. Rajoy al que el juicio por la trama Gürtel nadie pudo identificar como Mariano Rajoy, cuyo nombre ha vuelto a salir a colación en la causa de la Kitchen que se sigue juzgando durante estos días. En un audio aportado como prueba, Villarejo contaba que Bárcenas le entregaba al entonces presidente del Gobierno “10.000 euritos todos los meses”.  

La 'Púnica' y Montoro

Pero ese testimonio salió a la luz cuando el estallido de los presuntos cobros irregulares de Zapatero en el rescate de Plus Ultra lo tapaba todo, incluido el arranque del juicio por la Púnica, otra trama de corrupción en la que el principal implicado es Francisco Granados, exsecretario general del PP en la Comunidad de Madrid. Y a este paso quizás eclipse también el proceso abierto contra el exministro de Hacienda Cristóbal Montoro, como presunto impulsor de reformas legales para beneficiar a determinadas empresas a cambio de dinero. La investigación arrancó hace ocho años y aún sigue en fase de instrucción. 

Illa y las coincidencias

Todas estas causas que apuntan directamente al entorno del PP están pasando sin pena ni gloria debido a la anómala sucesión de nuevas imputaciones contra personas ligadas al PSOE, donde decir que tienen la mosca detrás de la oreja es quedarse corto. Porque, como apuntaba el jueves el president de la Generalitat, Salvador Illa, él sabe “distinguir una coincidencia de lo que no lo es”.Y el “cuando digo todo, es todo” que manifestó ese mismo jueves Feijóo para reforzar su intención de hacer “todo lo posible para cambiar al Gobierno”, sumado al “el que puede hacer, que haga” de Aznar de unos días antes, tampoco ayuda a quienes quieren pensar en que todo se trata de meras casualidades. - NTM