Un mensaje depositado en una botella en 1987 por Marko, un niño de once años de la Alemania comunista, llegó por fin a su destino, un interlocutor en el oeste del país, 23 años después de que el remitente la lanzara al agua. Otro niño, Youri, de nueve años, encontró la carta encerrada en una botella a unos 30 kilómetros del lugar donde Marko la había puesto en circulación, con intención de encontrar a un interlocutor amigo en el otro lado de la frontera interalemana que partió el país hasta hace 20 años. La historia la confirmó ayer el padre de Youri, quién según su relato, su hijo encontró la botella con un papel dentro, en el que simplemente se indicaba que andaba a la "búsqueda de un amigo". La correspondencia parece que quedó atascada durante años en algún recodo y que con la última crecida de las aguas, el pasado invierno, se soltó y siguió en dirección a la desembocadura, donde ahora fue hallada.