Las compras on line ya forman parte del día a día de buena parte de la población, y de ahí la multiplicación de empresas de reparto, puntos de recogida, taquillas, etcétera. Pero también se han convertido en una constante los problemas con las entregas de los pedidos. Envíos que se pierden, que llegan rotos, que se dejan en sitios muy poco seguros, que no se entregan con el argumento de que no había nadie en casa cuando ni siquiera se han pasado por allá…

Seguro que la mayoría de los repartidores hacen su trabajo con gran profesionalidad, pero también los hay que son capaces de cualquier cosa: hasta de robar en la casa en la que van a hacer una entrega. Y no un objeto de valor o dinero, sino un animal, como ha sucedido en el Reino Unido. Eso sí, el culpable lo puede pagar muy caro.

Del reparto al robo

La historia ocurrió en enero, aunque se ha viralizado en los últimos días, en Elland (West Yorkshire), donde un repartidor de Amazon de 42 años fue captado por la cámara de seguridad de una vivienda mientras realizaba una entrega de Zara y se llevaba de paso a la gata de la familia, de nombre Nora. Sus dueños, Carl y Sarah Crowther, se mosquearon al ver que el felino, al que consideran un miembro más de su núcleo familiar, no aparecía durante un día y revisaron la cámara de seguridad situada en la puerta de entrada, porque al tener un soplo cardíaco necesita medicación.

Las imágenes les dejaron muy claro lo que había sucedido. En ellas se ve cómo el trabajador toca el timbre, deja el paquete en la puerta al comprobar que nadie responde y se fija en la gata. Tras seis minutos meditando qué hacer, la acaba cogiendo en sus brazos y se la lleva, ante la indignación de sus propietarios y de miles de internautas, ya que la familia compartió ese vídeo en las redes sociales, donde tuvo mucha repercusión.

Aún faltaba un nuevo giro en la historia, que llegó cuando el propio repartidor se puso en contacto con ellos con un mensaje tan breve como inquietante: “Hola, tengo a vuestro gato”. Lógicamente, la familia puso una denuncia ante la Policía de Yorkshire, presentando el vídeo como prueba. También contactaron con Amazon, que aseguró que el repartidor no formaba parte de su plantilla, sino de una empresa subcontratada para las entregas, y les ofreció una posible solución que les pareció indecente, al preguntarles en cuánto dinero valoraban a su gata.

Detención, confesión y posible cárcel

La Policía localizó al sospechoso, que fue detenido y posteriormente se declaró culpable ante un tribunal. La gata pudo ser recuperada y devuelta a su familia, pero el caso ha tenido consecuencias judiciales importantes. El hombre se enfrenta a una pena de hasta cinco años de prisión en aplicación de la reciente Ley de Secuestro de Mascotas, que reconoce a perros y gatos como seres sintientes y endurece las penas por este tipo de delitos.

El juez, de hecho, dejó claro que no se trata de un hurto cualquiera, subrayando que el robo de una mascota tiene una gravedad especial por el vínculo emocional que existe con sus dueños. La sentencia se conocerá, en principio, el 14 de mayo.