No le arriendo la ganancia al juez José Luis Calama. Entre los que le van a poner en una hornacina en espera de beatificarlo y los que le van a apuntar a cómplice de la campaña política contra Sánchez, le va a hacer falta temple para no perder el oremus de la instrucción del ‘caso Plus Ultra’. El asunto reúne los iconos favoritos en las chacinerías del relato: Zapatero y Venezuela. El juez no ha enlazado aún los indicios que atribuye al expresidente y los del país caribeño, pero lo que incluye en su auto ya es motivo de exigir aclaraciones rápidas y da para hacer frases con esas dos palabras incluidas en su sintaxis.
Vox o Hazte Oír piden medidas cautelares. Los sueños húmedos de la tramoya creadora de opinión incluyen la foto de Rodríguez Zapatero entrando en prisión o, en su defecto, entregando el pasaporte para que parezca bastante culpable como para que no huya. Algunos dicen que su viaje suspendido la tarde del martes a Caracas lo provocaron las informaciones previas sobre su eventual imputación.
La gota que colma
Perdemos por aburrimiento
Normalizar a Rusia. Ya imagino que no encabeza la lista de preocupaciones de mucha gente el hecho de que deportistas de Rusia puedan participar con sus enseñas en competiciones internacionales. Se les sancionó la invasión de Ucrania y aún afecta a una mayoría de competiciones deportivas, pero basta con aburrirnos para que disfracemos los principios. Amparados en la Carta Olímpica, que dice que el deporte es un derecho humano, varias federaciones internacionales han levantado el castigo al himno y enseñas. Aunque el derecho a practicarlo no implica exhibirlo en público, el negocio que lo rodea, sí.
Pero establecer un relato de causa y efecto debería al menos aclarar algunos extremos. Uno: esas informaciones previas, que tenían al parecer dirigentes del PP, porque así lo anticiparon haciéndose los misteriosos algunos -Díaz Ayuso entre otros-, ¿no habrían salido de la Audiencia Nacional cuando la instrucción aún no era pública? Dos: la historia del expresidente entrado en pánico y corriendo hacia un avión tiene un guion de una línea: “viaje de urgencia a Venezuela sin que se sepa la razón”. Hay pelis de Steven Seagal con más trama. Yo, el respeto se lo perdería a Zapatero si, para escapar de un juez español, corriera a Venezuela -donde acaban de secuestrar al presidente y nombrar gobierno desde Washington-.
Ofrezco a los conspiranoicos otra trama a explorar: ayer se reanudó el juicio de la trama Púnica que perfora al PP en Madrid. ¡Qué bueno sería que la Justicia resuelva lo suyo y la política lo de todos en lugar de enredar con ambas!