Osasuna ve ralentizada su velocidad en la lucha para lograr un puesto que le permita jugar una competición europea la próxima temporada y en Mendizorrotza se tuvo que conformar con un solo punto para seguir haciendo cuentas. En un encuentro muy igualado, en el que ninguno de los dos conjuntos sacó más méritos que el rival para llevarse la victoria, a Osasuna se le queda el mal cuerpo de ver marcharse la victoria en el tiempo de descuento, con un gol de penalti en el minuto 91. La trascendencia de las decisiones del árbitro en las áreas escribió la historia de la segunda mitad y, por ende, del partido. Después de un primer tiempo de mando alterno e igualdad en el marcador -primero en abril la lata había sido Osasuna-, un penalti a favor de los rojillos a diez minutos del final anotado por Budimir parecía ir zanjando la contienda. Sin embargo, otra pena máxima, un penalti residual -el pisotón a Toni Martínez por parte de Catena tras haber rematado el primero-, dirigió el encuentro hacia el empate final tras al acierto de Boyé para los locales.

Osasuna y Alavés sumaron un punto, pero ninguno de los dos se sintió probablemente contento con el botín, ya que a estas alturas las cuentas se deben hacer con las manos llenas, aunque las migajas pueden valer mucho en el recuento final de la temporada. Osasuna le dio forma a la intención de la victoria cuando el marcador le sonreía por el penalti marcado por Budimir, pero se tuvo que conformar con un punto que le coloca como uno de los integrantes de un pelotón nutrido, el último de ese grupo que quiere fugarse hacia arriba, cerca de casi todos, para estar en Europa el próximo curso.

Todo estuvo bien en el primer tiempo, los apuros, el empuje del Alavés, las aceptables salidas a la contra propias, hasta que a falta de un minuto para el 45 se cayeron las cartas una tras otra. Blanco centró desde el eje sin oposición y treinta metros más allá no acertó primero Catena y después Sergio Herrera para impedir el remate de Toni Martínez. Fue el gol que le dio el premio al equipo vitoriano después de un puñado de minutos de búsqueda de la portería contraria y que castigaba a Osasuna. Al conjunto de Lisci se le había puesto el partido a la perfección con gol tempranero, a los cuatro minutos de Rosier. El lateral derecho culminó un contragolpe bien trenzado por Rubén García, Budimir y finalmente por Kike Barja. El extremo fue una de las novedades de la alineación en sus dos primeras apariciones le dio lustre al oficio de centrador, templando con peligro la pelota al área.

Osasuna estuvo cómodo en los minutos siguientes al gol, entre otras cosas porque anduvo como por una autopista por la banda derecha, en donde Rosier y Rubén García circularon sin semáforo. De hecho, los dos jugadores disfrutaron de sendas oportunidades, en primero desde el flanco mal defendido y el segundo en una aparición como delantero centro a la que respondió Sivera después de su testarazo. Los rojillos pasaron sus apuros en un lanzamiento de falta de Toni Martínez, resuelto por Sergio Herrera, y en otro disparo desde el borde del área de Pablo Ibáñez.

Antes de que en el segundo tiempo a los aficionados de cacda equipo les saltara el corazón por los penaltis casi seguidos que iban a cerrar la historia del partido, hubo otros momentos para la emoción. El Alavés salió con intenciones más claras y se aproximó en varias ocasiones a los pocos minutos de la reanudación y Lisci introdujo al gran desequilibrador para cambiar la dirección del partido. La aparición de Víctor, a los quince minutos del segundo tiempo, ejerció un efecto llamada para el dominio, que fue de los rojillos, y para las acometidas, que fueron numerosas sobre el extremo. A Víctor le hizo penalti Tenaglia en el minuto 80 y Budimir resolvió sin pestañear. Boyé tampoco tembló cuando le correspondió el lanzamiento desde los once metros con los noventa minutos ya superado. A Osasuna la tiraron de la nube entonces. Le queda tiempo para crearse otra.