Un paseo por Sajazarra, la villa medieval riojana que deslumbra entre campos de vides y cereal
Este pueblo fue uno de los primeros de La Rioja en entrar en la lista de Pueblos Más Bonitos de España gracias, entre otras cosas, a un muy cuidado casco urbano
Sajazarra, en plena comarca de Haro, corazón de la Rioja Alta, se ha convertido en uno de esos pueblos que desde el silencio de un entorno rural dedicado a la agricultura, en especial a la viticultura, esconde una riqueza patrimonial que se revela ante los visitantes que tienen la audacia de salirse de los lugares más comunes de los recorridos turísticos.
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A apenas diez minutos en coche de la capital de la comarca, de Haro, la historia escrita de Sajazarra se remonta al siglo XI, cuando aparece en un documento conservado en San Millán de la Cogolla con el nombre de Saggazahar. El actual se recoge por primera vez un siglo después en el documento de concesión de fuero propio por Alfonso VIII. Y aquí se abre el debate sobre el origen del nombre de la villa, si proviene del árabe con el significado de laguna de las flores o del euskera la vieja Saga en contraposición a Sajuela, la pequeña Saja.
Qué ver en Sajazarra
Esta villa medieval cuenta con un gran estado de conservación que hace sorprendente que no aparezca más a menudo en las listas españolas y europeas de pueblos medievales que deben visitarse sí o sí. En cambio, sí forma parte de la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España desde el año 2017, lo que además de riqueza patrimonial y un escenario cuidado también garantiza buenos servicios a los visitantes y un protegido entorno natural en el que practicar actividades al aire libre. Eso sí, los coches quedan fuera del casco urbano.
Cerca de la confluencia de los ríos Aguanal y Ea, pronto se convirtió en espacio habitado donde se asentó una población dedicada a la agricultura y punto de paso de comerciantes. Su estratégica ubicación hizo que en la turbulenta política medieval se levantara una fortaleza durante el siglo XV sobre los restos de otra anterior. Este castillo se conserva en perfecto estado y fue el centro del poder del señorío de losVelasco. No es visitable, pero sus muros, sus torres, en especial la del Homenaje, siguen impresionando tanto ahora como en su momento de mayor esplendor.
A su alrededor creció el pueblo, protegido por unas murallas ya desaparecidas y de las que solo se conserva en la actualidad una de sus cuatro portales, conocido ahora como El Arco. Para muchos visitantes es una puerta que viaja en el tiempo y permite recorrer unas calles que mantienen su trazado original y las fachadas de las casas de piedra lucen tanto como cuando se construyeron. Entre ellas destacan las casas de los Loma Osorio, del siglo XVII, y la de los Ruiz de Loizaga, del XVIII, en la plaza del Ayuntamiento.
Próxima al castillo se encuentra la iglesia de Santa María de la Asunción, un templo del siglo XII que con el tiempo ha ido creciendo e incorporando nuevos elementos. Pero su origen tan temprano, anterior al castillo, parece confirmar la idea de que formaba conjunto con la fortaleza sobre la que se asienta el actual castillo.
Arte urbano
Pero como si fuera un pequeño reconocimiento a que el tiempo también pasa en Sajazarra, el visitante descubre pequeños rincones con interesantes muestras de arte urbano que ofrecen un contrapunto al ambiente medieval que caracteriza al pueblo. La primera que llama la atención es la que se conoce como Paredes amantes: dos brazos que salen de dos paredes enfrentadas y cuyas manos parecen estirarse para tocarse sin llegar a lograrlo. Pueden considerarse el punto de partida de la Ruta de Arte Contemporáneo que recorre el pueblo y sale al campo, hasta una laguna vecina, permitiendo visitar las obras de arte contemporáneo que se han ido reuniendo. Son 2,6 km de arte y naturaleza que no dejan de sorprender a los viajeros. Lleva por un camino que rodea la laguna a visitar una obra instalada en una colina en los alrededores.
Senderismo y naturaleza
Esta Ruta de Arte Contemporáneo no es la única que quienes visiten Sajazarra pueden hacer. El paisaje que rodea la villa permite hacer recorridos para disfrutarlos aunando naturaleza, cultura del vino y patrimonio, la mayoría de ellos integrados en la Red Natura 2000.
El primero de ellos es el Sendero de la Ermita de Cillas, un recorrido circular de 3,95 km entre viñedos y campos de cereal que pasa por la ermita románica de la Virgen de Cillas, antigua iglesia del desaparecido pueblo de Cillas y sede de la patrona de Sajazarra. A este se une, como recorrido corto, el que bordea la laguna, de 2,7 km, un recorrido muy fácil y rápido, y se puede realizar con niños.
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Más largos son los dos Senderos del Vino, aptos para hacer a pie o en bicicleta. El llamado Confines de la Historia, de 23,8 km, llega desde Sajazarra a Villaseca, Cellorigo y Foncea, mientras que el deRiberas del Oja y Tirón, de 18,3 km, va a Tirgo y Cuzcurrita.
A su vez, el sendero Subida a Gembresy laRuta de los Valles tienen como protagonistas el paisaje. El primero, de 12,49 km, se hace a pie y sube a las Peñas de Gembres, desde las que hay una vista espectacular del valle, mientras que el segundo cubre 29,2 km en bicicleta a los pies de los Montes Obarenses, uniendo Sajazarra con Haro, la capital de la comarca.
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