La presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, continúa recuperándose de la sepsis que sufrió tras ser intervenida de un proceso infeccioso. La dirigente extremeña continúa ingresada en la UCI del Hospital Universitario de Cáceres y su evolución es favorable, según informaron los médicos que la atienden.

¿Qué es una sepsis?

La sepsis es una enfermedad grave y potencialmente mortal que se produce cuando el cuerpo responde de manera abrumadora a una infección, lo que puede llevar a un daño tisular, fallo orgánica y, en los casos más graves, la muerte. Esta respuesta inmunitaria exagerada puede ser desencadenada por infecciones bacterianas, virales, fúngicas o parasitarias.

Causas

La sepsis puede surgir a partir de infecciones en cualquier parte del cuerpo, como pulmones, abdomen, vías urinarias, piel o huesos. Las bacterias, particularmente las bacterias denominadas grampositivas y gramnegativas, son los agentes infecciosos más comunes, aunque los virus y los hongos también pueden ser responsables. Cuando una infección ocurre, el cuerpo libera sustancias químicas en el torrente sanguíneo para combatirla. En la sepsis, esta respuesta se descontrola, provocando una inflamación generalizada que puede dañar múltiples órganos, disminuyendo su función e, incluso, llevándolos al colapso.

Síntomas

Comúnmente incluyen fiebre alta, escalofríos, ritmo cardíaco acelerado, respiración rápida, confusión o desorientación, y una disminución en la producción de orina. La piel puede volverse fría, húmeda o presentar manchas. Debido a su variabilidad, el diagnóstico de sepsis puede ser un desafío, especialmente en las etapas iniciales.

Para diagnosticar la sepsis, los médicos evalúan los síntomas del paciente y realizan una serie de pruebas, incluyendo análisis de sangre para detectar signos de infección y disfunción orgánica.

Otros exámenes pueden incluir radiografías, tomografías computarizadas (TC) o ultrasonidos para identificar la fuente de la infección. Las escalas clínicas, como la SOFA (Sequential Organ Failure Assessment) y el qSOFA (quick SOFA), se utilizan para evaluar la gravedad de la sepsis y predecir los resultados.

Tratamiento

El tratamiento de la sepsis requiere una intervención rápida y agresiva. Los pacientes generalmente reciben antibióticos de amplio espectro tan pronto como se sospecha la sepsis, incluso antes de que se identifique el agente infeccioso específico.

Además, se administra terapia de fluidos intravenosos para mantener la presión arterial y el funcionamiento de los órganos. En los casos más severos, los pacientes pueden necesitar medicamentos para aumentar la presión arterial, ventilación mecánica para apoyar la respiración y diálisis para ayudar a los riñones.

La identificación y el control de la fuente de infección son cruciales. La monitorización continua en una unidad de cuidados intensivos (UCI) suele ser necesaria para pacientes con sepsis severa o choque séptico.

Prevención

Se centra en la prevención de infecciones. Esto incluye la vacunación, la higiene adecuada de las manos, el manejo apropiado de heridas y la pronta atención médica ante infecciones.

En entornos hospitalarios, el control estricto de infecciones y el uso racional de antibióticos son fundamentales para prevenir infecciones contraídas en un entorno sanitario y la resistencia antimicrobiana.

El pronóstico de la sepsis depende de varios factores, incluyendo la rapidez del diagnóstico y tratamiento, la edad del paciente, las comorbilidades existentes y la gravedad de la sepsis.

A pesar de los avances en el tratamiento, la sepsis sigue siendo una de las principales causas de mortalidad en todo el mundo. Las tasas de fallecidos para la sepsis severa y el choque séptico pueden ser altas, especialmente en ausencia de una intervención rápida.