Así cambia el cerebro durante la menopausia y cómo se adapta
Distintos estudios han demostrado cambios en áreas clave de la memoria y la emoción durante los primeros años de la menopausia, aunque la mente conserva una gran capacidad de adaptación
La bajada de estrógenos propia de la menopausia no solo se nota en el cuerpo. Cada vez más investigaciones confirman que también influye en las capacidades mentales, con efectos sobre la memoria, la concentración y el equilibrio emocional. Estudios de neuroimagen han detectado una reducción temporal de la materia gris en áreas relacionadas con la atención y la toma de decisiones durante la perimenopausia y los primeros años tras la última menstruación.
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Hormonas protectoras
Los estrógenos favorecen la comunicación neuronal, regulan la inflamación y mejoran el riego sanguíneo cerebral. Su descenso puede provocar olvidos, mente nublada o dificultad para concentrarse, aunque suelen ser cambios transitorios.
Memoria bajo presión
El hipocampo y la amígdala son especialmente sensibles a esta caída hormonal, lo que ayuda a explicar el aumento de irritabilidad, ansiedad o cambios de humor. La sobrecarga emocional sostenida y la falta de descanso pueden intensificar estos síntomas.
Es reversible
Según los expertos, no se trata de un deterioro permanente. El cerebro femenino tiene una gran capacidad de adaptación y crea nuevas conexiones para compensar estos cambios. Los estudios indican que muchas mujeres recuperan buena parte de la agilidad mental tras la menopausia si mantienen hábitos saludables.
¿Cómo protegerlo?
Según los especialistas hay diversas estrategias que pueden favorecer la recuperación y el mantenimiento de la función cognitiva y emocional del cerebro durante la menopausia. Entre ellas:
* Ejercicio físico de forma regular. Se ha demostrado que el ejercicio mejora el flujo sanguíneo cerebral y la neuroplasticidad.
* Dieta y nutrición: una alimentación rica en antioxidantes, grasas saludables y nutrientes esenciales puede favorecer el metabolismo cerebral. Además, se pueden usar suplementos alimenticios con reish y fosfatidilserina, dos compuestos que han mostrado efectos beneficiosos para la salud cerebral.
* Estimulación cognitiva: actividades como la lectura, los juegos de estrategia y el aprendizaje de nuevas habilidades pueden mejorar la resiliencia cerebral.
* Dormir bien. Los trastornos del sueño, comunes durante la menopausia, pueden afectar negativamente la plasticidad neuronal y el metabolismo energético del cerebro. La interrupción del sueño profundo reduce la capacidad del cerebro para eliminar toxinas y proteínas dañinas, como la beta-amiloide, que se asocia con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Para proteger la función cognitiva es recomendable mantener horarios regulares de sueño, reducir el consumo de cafeína y alcohol, y practicar técnicas de relajación antes de dormir.