El aviso del cardiólogo José Abellán a las mujeres que han sufrido un infarto: "De esto no se habla"
El médico alerta sobre una secuela silenciosa que afecta especialmente a las mujeres
Sufrir un infarto implica afrontar una posterior rehabilitación física, así como realizar cambios en la dieta, la medicación y el control del colesterol.
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Sin embargo, existe una consecuencia, a menudo ignorada, que puede resultar igual de peligrosa que el daño en el corazón.
Así lo ha advertido el cardiólogo y divulgador José Abellán en su último post en las redes sociales, donde pone sobre la mesa un problema del que, según sus propias palabras, "no se habla, pero es brutal".
Se trata del riesgo de desarrollar problemas de salud mental tras sufrir un ataque cardíaco.
Superar un evento de este tipo supone un trauma, y el miedo a una recaída o la dificultad para adaptarse a una nueva realidad física pueden pasar una factura devastadora a los pacientes.
Las mujeres, mayor riesgo de depresión
"Las mujeres tienen casi el doble de probabilidad de sufrir una depresión después de sufrir un infarto en comparación con los hombres", explica el especialista.
Esta vulnerabilidad se agudiza de forma drástica en los grupos de menor edad. Según señala el cardiólogo, el 50% de las mujeres menores de 50 años que sufren un infarto terminan enfrentando una "depresión mayor".
Esta cifra pone de manifiesto una crisis de salud mental poshospitalaria que el sistema sanitario y el entorno de los pacientes a menudo pasan por alto, asumiendo que el alta médica marca el final del peligro.
Consecuencias fatales
El problema de desarrollar una depresión tras un infarto no se limita al bienestar emocional del paciente, sino que tiene un impacto directo sobre su pronóstico cardiovascular.
La depresión no tratada interfiere con la adherencia a la medicación, desmotiva a la hora de realizar ejercicio físico y empeora los hábitos de vida.
El doctor Abellán es contundente respecto a los números: "Estas personas con depresión tienen unas tres veces más riesgo de muerte o de sufrir un nuevo evento cardiovascular", añade. Es decir, la falta de atención a la salud mental multiplica las probabilidades de que el corazón vuelva a fallar.
La gestión emocional salva vidas
Frente a esta situación, el mensaje del especialista es un llamamiento a la prevención y al autocuidado.
No basta con tomarse las pastillas; cuidar la mente es una prescripción médica innegociable. "Si estás pasando por un proceso difícil tras un problema de salud, no te descuides", indica el cardiólogo, instando a los pacientes a buscar ayuda profesional si sienten que la tristeza, la ansiedad o la apatía se apoderan de ellos durante su recuperación.
"Tenemos estudios muy buenos en los que las personas que aprenden a gestionar el estrés o la depresión disminuyen su riesgo de sufrir un infarto", sentencia.
Recuperación total
En resumen, reconocer el impacto psicológico de un infarto, especialmente en las mujeres jóvenes, y tratar la depresión con la misma urgencia que una arteria obstruida, es el único camino hacia una recuperación completa.
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