Mikel Rentero Osácar, vecino de Huarte y de 19 años de edad, iba a ser uno de los trasladados justo después del encierro.

En un momento de su carrera en la zona de Ayuntamiento-Mercaderes cayó al suelo y fue arrollado. Pero solo tenía un par de rasponazos y le dijo a los sanitarios que creía que no hacía falta llevarlo en la ambulancia.

“En un primer momento yo creo que estaba un poco grogui y les he dicho que no, pero al llegar a casa me he empezado a marear y me ha dicho mi madre que viniera aquí inmediatamente”, reconstruyó pasadas las doce y media, cuando ya había sido atendido en el hospital y le habían dado el alta. 

El problema no eran las heridas superficiales en el brazo y la pierna izquierda. “Me he caído y me han pisado por encima, y creo que el último toro me ha pisado la cabeza”, asumía. El parte hablaba de un traumatismo craneal en valoración y lo suyo era descartar cualquier lesión en la cabeza. Fue sometido a varias pruebas, entre ellas un TAC, una prueba de escáner que descartó cualquier daño cerebral.

Le queda la paliza y el susto, pero se encontraba bien y acompañado de un colega con el que corrió el encierro. Luego llegó su madre para recogerle. Es la primera vez que corre los encierros de San Fermín, pero el del miércoles fue su cuarta carrera. “No sé si correré mañana”, decía, todavía algo revuelto del percance. “En diez días son los encierros de Tudela, ya veremos...”.