pamplona. Jürgen Untermann (Alemania, 1928) demostró ayer que toda una vida dedicada al estudio de las lenguas, de las culturas, le mantiene a sus 82 años con la mente clara, la mirada limpia y fija en el mismo rumbo que cuando empezó a forjarse la trayectoria que hoy le acredita como el mayor experto en su materia: la investigación. Algo que, reconoció ayer tras recibir el Premio Príncipe de Viana de la Cultura 2010, le acompaña todavía hoy, y le acompañará hasta que muera.

De hecho, el lingüista alemán ultima actualmente un diccionario de topónimos prerromanos de la Península Ibérica en el que lleva trabajando veinte años. "Es una obra de casi 900 páginas que está en mi ordenador, y espero que vea la luz antes de mi muerte", relataba ayer durante el cóctel que siguió a la entrega de premios. En la ceremonia, Untermann fue el primero de los galardonados en recibir el reconocimiento de manos del Príncipe Felipe de Borbón. En su discurso, el lingüista alemán expresó en un español muy correcto su "profunda gratitud" por un galardón que, dijo, es "inesperado, inestimable e inmerecido, porque no guarda relación razonable con la vida modestísima de un investigador científico, sin obras de arte espectaculares, sin aplauso ruidoso en salones de concierto, sin novelas emocionantes, sólo caracterizada por innumerables horas de trabajo minucioso en museos y colecciones de numismática, en el escritorio delante del ordenador, símbolo de falta de imaginación y de visiones ingeniosas".

De todos modos, continúo diciendo en su discurso, "este premio es la ubérrima coronación de una inmensa serie de regalos que recibí durante cincuenta años en mis viajes y estancias en España, en gran parte compartidos con mi esposa Bertha, fallecida hace nueve años". Así, Jürgen Untermann recordó "con sincera gratitud" la enseñanza y la promoción de parte de los grandes maestros a mediados del siglo pasado, y citó a Manuel Gómez-Moreno, Julio Caro Baroja y Antonio Tovar; así como "el variadísimo intercambio de informes y opiniones que me prestaron colegas y amigos de casi todos los centros académicos del país, y con particular cordialidad, mis alumnos, muchos de los cuales pasaron un tiempo en Colonia como estudiantes o becarios", dijo el galardonado, que asistió al acto de entrega de premios acompañado por su compañera, Ulla Johansen, que como él es profesora emérita de la Universidad de Colonia, en su caso de Antropología Cultural; y también por dos amigos con los que ha trabajado en varias ocasiones: Dirce Marzoli, directora del Instituto Arqueológico Alemán en Madrid; y Hans-Günther Loffler, delegado de Cultura de la Embajada de Alemania. Ambos se mostraron "muy contentos de que el primer año que los Premios Príncipe de Viana son internacionales se haya reconocido a un científico alemán".

hoy, conferencia en el archivo El experto en lenguas prerromanas concluyó su discurso de agradecimiento asegurando que al final de su vida se siente "abundantemente enriquecido" por sus maestros, colegas y alumnos españoles, a lo que "hoy -dijo-, se añade el enorme obsequio del Premio Príncipe de Viana de la Cultura". Tras la recepción privada que tuvieron los galardonados con los Príncipes de Asturias, Untermann reconoció que los premios que otorgó ayer el Gobierno de Navarra le parecen "poco equilibrados, porque dos de ellos han ido a parar a instituciones, y el único a título individual ha sido el mío. No sé si lo merezco, me han elegido entre muchos otros candidatos y no sé por qué...", comentó.

Jürgen Untermann permanecerá en la capital navarra hasta el lunes, y ofrecerá esta tarde una conferencia abierta al público en el Archivo Real y General de Navarra (calle Dos de Mayo, s/n). La cita es a las 19.00 horas. En ella, el lingüista alemán hablará sobre lo que nos cuentan las inscripciones prerromanas sobre la Historia de Navarra.

l El euskera brilló por su ausencia. Sólo se escuchó en euskera el Himno de Navarra que interpretó la Coral Nora de Sangüesa, dirigida por Fermín Iriarte. Ni en Leyre ni en Baluarte hubo más espacio para esta lengua oficial de la Comunidad Foral.

l La llegada. Los herederos de la Corona llegaron al Monasterio benedictino de Leyre con un cuarto de hora de retraso y en coche, el mal tiempo obligó al helicóptero a aterrizar en Noáin. No hubo niña con flores ni aperitivo por la apretada agenda de los Príncipes que les requería en Pamplona para inaugurar el congreso de arquitectura. No les dio tiempo ni a conversar con los monjes.

l La transformación. La princesa Letizia, en su sexta visita a Leyre, llegó con un atavío informal que por la tarde transformó en el elegante vestido color burdeos que ya empleó en la visita de Carla Bruni a Madrid.

l La gracia. Lo intentó pero fue apartada. La modelo zaragozana y colaboradora del programa "Sálvame" de Telecinco, Adriana Abenia, se vistió con una minifalda roja de poxpoliña e intentó abordar a la realeza tanto en Leyre como en Baluarte.

l En Baluarte. Los príncipes Felipe y Letizia a su entrada en Baluarte por la tarde fueron saludados por los presidentes de los tres jurados de los premios, consejeros y patrocinadores. En ese momento estaban presentes María Bayo, presidenta del jurado del Premio Príncipe de Viana de la Cultura, Miguel Induráin, presidente del de Solidaridad, y Alexander Kalache, presidente del de la Dependencia; los consejeros Juan Ramón Corpas y Maribel García Malo; el presidente de Caja Laboral, Txomin García; y la presidenta de la Fundación Caja Navarra, Rosa Jaso.

l Música ad hoc.La entrega de los galardones contó con un breve pero selecto apartado musical. El terceto integrado por Jokin Zabalza (contrabajo), Javier Olabarrieta (piano) y Fermín Ansó (violín) acompañaron la proyección de los 20 años del premio interpretando la Suite del Príncipe de Viana, una obra camerística con sucesión de temas de música navarra. La entrega de premios concluyó con una composición homenaje que combinó sonidos alusivos a los países o ámbitos de trabajo de los premiados.

l Escudo de armas y lenguaje de signos. El telón que cerraba el escenario fue decorado con una réplica del escudo de armas del Príncipe de Viana de la época de Carlos III El Noble. Una joven se encargó de traducir las palabras al lenguaje de signos.

l De espalda para ver el vídeo. Los tres presidentes de los jurados fueron situados detrás de los premiados lo que, unido a las banderas, les causó dificultades para ver el vídeo. María Bayo tuvo que girarse para seguirlo en pantalla de televisión.

l Mirada cómplice. Miguel Sanz y don Felipe intercambiaron un guiño de complicidad cuando el vídeo rememoró el año 1996 a un rejuvenecido presidente. El acto se prolongó por espacio de hora y cuarto, comenzó puntual y concluyó con un lunch en la sala de exposiciones. Los Príncipes abandonaron Baluarte pasadas las 21.30 horas.

l Los 21 premiados en Cultura. Desde 1990, el Premio Príncipe de Viana de la Cultura ha reconocido a: José Goñi Gaztambide, historiador de la Iglesia; Eugenio Asensio, hispanista; Orfeón Pamplonés; Rafael Moneo, arquitecto; Francisco Ynduráin, filólogo; Julio Caro Baroja, antropólogo; Pablo Antoñana, escritor; Pedro Miguel Etxenike, físico; Montxo Armendáriz, cineasta; Álvaro D"Ors, Catedrático de Derecho Romano; Concepción García Gaínza, Catedrática de Historia del Arte; Miguel Sánchez-Ostiz, escritor; María Bayo, soprano; Juan José Aquerreta, pintor; Fernando Redón, arquitecto; Javier Manterola, Doctor Ingeniero de Caminos; Javier Tejada, físico; Pedro Iturralde, músico de jazz; Alfredo Landa, actor; Agustín González Acilu, compositor; y Jürgen Untermann, lingüista.