ETXARRI ARANATZ. Nancy Castillo llegó a Etxarri Aranatz en 1999 con una carta de invitación. Provenía de Ecuador, dónde dejó tres hijos: William, Josseline y Ginger. Entonces tenían 8, 5 años y apenas unos meses la más pequeña. Si bien venía para cuidar a personas mayores, su primer trabajo fue en una granja en esta localidad y después en un invernadero en Urdiain. Desde el principio tuvo contacto con el euskera. "Me pareció una lengua diferente y muy bonita", señala. Además, considera que hablar euskera "es esencial para la integración plena" de los inmigrantes en Sakana.
Y es que Nancy hace suyo el dicho de Donde fueres, haz lo que vieres. "Los inmigrantes tenemos que adaptarnos allá dónde vamos y la lengua es parte de la cultura del pueblo que nos acoge", señala esta madre coraje de 40 años que ella sola ha sacado adelante a su familia. Por ello, y porque quiere para sus hijos lo mejor, les matriculó en el modelo D. Cuando su situación estaba encaminada, trajo primero a su hija Josseline, que entonces tenía siete años. "Fui al colegio público de Etxarri Aranatz pero me dijeron que ya era mayor para estudiar en euskera y le metieron en un grupo con niños de diferentes edades en el modelo A".
Así estuvo dos años. Mientras tanto, el contacto de la niña con el euskera era en la calle y a través de una amiga de la familia, ya fallecida, que fue como una segunda madre para Josseline. "Miren me enseñó mucho. Poco a poco entendía pero me faltaba hablar", recuerda esta joven. Así, y por mediación de esta amiga, Josseline comenzó en la ikastola Andra Mari. "En la ikastola me ayudaron mucho, con juegos. Me sacaban fuera de clase con otros profesores para poder aprender más", recuerda Josseline, que en la actualidad cursa 4º de ESO . También señala que un año después ya hablaba con fluidez.
Después, en 2004, vinieron sus dos hermanos. La madre lo tuvo claro. Si bien William ya era mayor para escolarizarlo en el modelo D, Ginger comenzó desde el principio en la ikastola. Ahora cursa 1º de ESO. Ahora las dos hermanas son bilingües. "Nos gusta hablar en euskera y lo hablamos con toda la gente que podemos", afirman. También señalan que muchas personas se muestran sorprendidas y encantadas porque utilizan esta lengua. En relación a las tareas en euskera, las hermanas le quitan importancia al tema. "Siempre hay alguien dispuesto a ayudarte", aseguran.