pamplona. Admite que le gustaría que a todos los chavales de veinte años "para que espabilen" les llegara una carta comunicándoles que en dos meses tienen que "ir a tallar, pesarse e incorporarse al Ejército", aunque fuera "de pega", como aquellas octavillas que se buzoneaban contra el TAV donde se advertía a la ciudadanía de que tenían que pagar 5.000 euros, y "que no era broma".
¿Estos jóvenes de ahora no han conocido la disciplina castrense?
Es peor, es que no saben lo que es la mili. No saben lo qué es para uno de 18 años, que está empezando a ver la vida, que te llegue una carta para incorporarte al Ejército.
El Ejército, antes para "enseñar a matar", ahora para misiones de paz aunque incluyan daños colaterales...
Ahora curiosamente son una ONG humanitaria, se les llama ejércitos para la paz. En estos tiempos, las guerras son cosas de terroristas como Al Quaeda y los ejércitos van a poner la paz. Y se mata a Gadafi porque toda Europa le debe pasta aunque fuera un hijo de puta... Como se hizo con Bin Laden o con Sadam Hussein, con el que los yankis colaboraron en la guerra contra Irán.
¿Cuál fue tu historia antimilitarista?
Yo me hice insumiso en 1993, fui juzgado en 1994, y me pegué dos años y medio en busca y captura. Porque, dije, si cuando he querido ir a la cárcel para plantarme no me habéis juzgado y cogido, ahora que me queréis, me venís a buscar. En 1997 me cogieron y estuve diez días en la cárcel. A esas alturas se nos aplicaba la ley del embudo, diferentes condenas...
¿Cómo fue la experiencia en prisión?
Había un respeto a los insumisos, los funcionarios pasaban de nosotros, estaban hartos y no les dábamos más que problemas... Me acuerdo un día en que nos dieron garbanzos mezclados con lentejas, se hacía todo lo posible por fastidiar.. Me río yo de la reinserción, las cárceles lo único que hacen es potenciar el motivo que te ha llevado a ellas, y si eres delincuente es la universidad... Al final, la cárcel reproduce el rollo militar, es una especie de cuartel. Había que sobrevivir, pero flotaba en el ambiente la sensación de que aquella batalla se iba a ganar....
En Navarra hubo una represión importante, se juzgaron y condenaron a 600 insumisos. ¿Por qué?
Navarra se usó de banquillo de pruebas porque siempre ha sido importante desde el punto de vista político. Si la juntamos con el resto de provincias vascas, perdemos España. Como ocurre con el aniversario de 1512, nos siguen tratando de engañar con el rollo de la libre anexión...
La insumisión fue un movimiento pacífico, aunque no siempre se entendió así... ¿Cuál era tu ideología?
Yo siempre he sido muy anárquico, siempre he estado cerca de postulados de izquierda, y muy desobediente por naturaleza.
¿La mili se entendía como un bautismo a la edad adulta?
Si ibas a la mili ya eras un hombre. Hasta entonces no se sabía lo que habías sido... A partir de entonces podías buscar trabajo, ir de casa y hacer tu vida. Y encima, en los años previos, te lo recordaban constantemente, y cuando te echaban la bronca: ya verás cuando vayas a la mili...
¿Sin la presión social no hubiera acabado el servicio militar obligatorio?
La presión era insostenible y en los años noventa todas las familias tenían algún insumiso cerca. Y alguno imagino que estaría relacionado con el poder... Aunque desde algún medio de comunicación siempre nos intentaban relacionar con ETA y con la violencia, y la ruptura de España, que no tenía razón de ser. Siempre se metía y mete todo en el mismo saco.
¿Qué más desmemoria sufrimos?
Todos los derechos de la clase trabajadora, a día de hoy, se están perdiendo. Llegará un día en que se prohibirá votar a las mujeres...
Sin embargo, se ha vuelto a ocupar las calles con el 15-M, los recortes...
Pero poco. Un país con cinco millones de parados y no hay respuesta... El rollo de las protestas ya no existe, si se suspendiera la Copa del Rey habría manifestaciones, si te votan de la fábrica tienes interiorizado que hay que cambiar de trabajo, que no hay trabajo para siempre, que te van a subir todo tipo de impuestos.