Durante todo el día de ayer la cuesta de Beloso estuvo inundada por jóvenes eufóricos que se reunían con sus amigos antes de entrar a la carpa. Los actos comenzaron a las 8.30 horas y se alargaron durante más de 20 en el patinódromo de la Ciudad Deportiva Amaya. La primera gran fiesta del curso 2012-13 destacó por la originalidad en la ambientación de las barras y por las lluvias intermitentes que les acompañaron a lo largo de todo el día.
Los estudiantes de la UPNA más madrugadores llegaron a primera hora, mientras unos jugaban a mus y póker, otros aprovechaban para hacer amigos. Como Imanol Casqueiro Sánchez, que se acercó "a primera hora porque lo mejor es la mañana, se puede hablar con la gente y oír lo que te dicen". "Está menos masificado y, además, a las cuatro me toca currar y no voy a poder venir por la tarde", añadió. Un plan parecido, aunque algo más largo, tenía Luis García García, de 25 años y que está haciendo el proyecto en Imagen y Sonido. "Se está más activo por la mañana a pesar de que nos haya tocado con un poco de lluvia". Después de comer, García y su cuadrilla fueron a "escuchar a los grupos noveles, que son aquellos músicos que todavía no han sacado ningún disco y se les da la oportunidad de tocar en un escenario". A pesar de que el alcohol está presente en la mayor parte de los asistentes a este evento universitario, también hay gente que sabe divertirse sin necesidad de beber. Ani Lozanova es un ejemplo de esto, ella "nunca bebe" y asegura que "se puede pasar igual de bien sin tomar alcohol".
Mientras que para Casqueiro o García esta era una carpa más, para otros era la primera. El grupo formado por Pablo Garlardi, Santi Suárez y David Moreno tenían muchas ganas de "esta experiencia nueva", ya que "el año que viene irán a la universidad y querían ir conociendo el ambiente que allí se respira". Con este mismo objetivo se acercaron Julen Fuentes y Joaquín Sagüés, que también se estrenaron tras "comer con amigos en la bajera". La mayoría van con el único objetivo de la diversión, pero algunos tuvieron que compatibilizar el disfrute con el trabajo. Como le ocurrió a Ángela Sagastibelza Forcada, de 19 años y estudiante de Derecho. Sagastibelza fue una de las encargadas de la comisión y tuvo que "supervisar el buen funcionamiento del evento, ir a por bebida cuando se acaba y controlar el dinero". Sagastibelza, al igual que todos los pertenecientes a su titulación, iba vestida como los personajes de la película Grease. Los alumnos de Derecho decidieron ese look porque les gusta "el estilo retro", explicó Alberto Van Oldenbarneveld, que ejerció como camarero a lo largo de la mañana. Además, en esta barra decidieron adaptar los cócteles y mezclas a su especialidad. Así, se podía encontrar una oferta de chupitos con nombres tan curiosos como Pena de muerte o Habeas Corpus, compuesto por ponche, refresco de cola y lima. En el caso de los alumnos de Magisterio, decidieron aprovechar la cercanía de fechas con el 31 de octubre y dedicar la ambientación de su barra a la fiesta de Halloween. Telarañas, calabazas y maquillaje convirtieron a estos futuros profesores en seres de ultratumba. "Hemos preparado una temática de miedo, así que con las consumiciones regalamos, calabazas gominolas y otros elementos relacionados", indicó Javier Jiménez Arellano, alumno que se caracterizó para la ocasión con una peluca naranja y pinturas. A todo esto sumaron una curiosa ruleta con la que podías ganar consumiciones gratis si eras capaz de pasar algunos retos como el sarcófago y el secuestro. El sarcófago consistía en meter la mano en una caja con un agujero y adivinar qué había dentro, encontrándose desde espaguetis hasta guisantes o natillas. El secuestro, por su parte, se basaba en poner pruebas a los clientes. Los programas de moda también se dejaron ver en la carpa de este año. Las chicas de Ingeniería Agrónoma, Armel Zaragüeta Vidal, Nerea Viana Zugardi y Edurne Beruete Jordana, se arreglaron como las participantes de un conocido reality y repartieron pajitas con corazones y piruletas. Otras decoraciones bastante trabajadas fueron la estación de boxes que montaron los alumnos de la antigua licenciatura en Ingeniería Industrial en uno de los laterales del patinódromo, la parodia a Ryanair de LADE o el casino de los alumnos del grado en Eléctrica y Electrónica. Más fieles a sus estudios fueron las enfermeras. Nuria García López estuvo repartiendo "utensilios típicos de enfermería como jeringuillas", aunque en este caso rellenas de licor. Las ofertas intentaron hacer frente al botellón, por ejemplo, en la barra de Ingeniería Agroalimentaria, Lara Caldas Filgueira ofrecía "una botella de sidra por cuatro euros", aunque aseguraba que a pesar de los precios la gente sigue bebiendo mucho fuera de la carpa.
Entre las novedades, destacó la presencia de un coche que daba vueltas. Según explicaron desde la organización, "tiene el objetivo de mostrar lo que supone una vuelta de campana y concienciar sobre la conducción bajo los efectos del alcohol".