pamplona - La Ley Foral del Vascuence podría vivir esta semana una modificación histórica. Un paso adelante en la normalización del euskera, que afectaría a la enseñanza, donde todo empieza. El objetivo de la propuesta que recabaría el apoyo mayoritario del Parlamento foral es llevar el modelo D público a todas las localidades de Navarra donde exista demanda. Un paso, insuficiente para algunos grupos, pero que sin duda supondría un avance en los derechos lingüísticos de muchas familias de la Comunidad Foral. Las últimas declaraciones de los grupos de la oposición, salvo el PP, invitan a pensar que el cambio normativo podría estar cerca, incluso que se podría sellar esta misma semana. Sin embargo, los precedentes sobre esta materia (ausencias de parlamentarios en votaciones determinantes, cambios de opinión de última hora o posturas maximalistas) obligan a ser cautelosos. Y es que ha habido demasiados intentos fallidos como para lanzar las campanas al vuelo antes de tiempo.
La Ley Foral del Vascuence, que en diciembre cumplirá 28 años, es la culpable de la actual zonificación lingüística de Navarra, que rechaza el ámbito euskaltzale pero que tampoco comparte buena parte de la sociedad navarra, a juzgar por las opiniones de la última encuesta sociolingüística. Ahora bien, la primera en hablar de zonas fue la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra (Lorafna), aprobada en 1982 y que reconoce la oficialidad del euskera sólo en las zonas vascoparlantes. Y es que la negociación final entre las comisiones de la Diputación Foral y del Gobierno Central que dio lugar a la Lorafna obvió la declaración que, tan sólo dos años antes, había sido aprobada por el Parlamento foral. En ella se establecía que el castellano y el euskera serían lenguas oficiales de Navarra y disponía que “dicho principio se incorporará a las Bases de Reintegración Foral y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra”. Algo que finalmente no ocurrió.
navarra, dividida en tres Así las cosas, la ley del Amejoramiento fue la primera en dividir Navarra mientras que la Ley Foral del Vascuence se encargó de dibujar las líneas y repartió los términos municipales de la comunidad entre las tres zonas creadas: vascófona, mixta y no vascófona. El euskera sólo tiene carácter cooficial en la primera. En las otras dos sólo la oficialidad se reduce al castellano si bien en la mixta el euskera goza de un régimen especial por el que se pretende fomentar y promover su uso.
La redacción de esta legislación es vaga y se limita al ámbito de la educación, a las relaciones del ciudadano con la Administración y en última instancia a los medios de comunicación. Así, mientras que en la zona vascófona es obligatoria la enseñanza tanto del euskera como del castellano en la no vasfócona la educación en euskera se limita a “ser apoyada y en su caso financiada total o parcialmente por los poderes públicos con criterios de promoción y fomento del mismo, de acuerdo a la demanda”. En la mixta, por su parte, la ley dispone que se impartirá la enseñanza en euskera para los que lo pidan, implantándose de forma gradual si hay demanda.
Precisamente, la última proposición de modificación de ley que comparte casi todos los partidos de la oposición (PSN, Bildu, Aralar, Geroa Bai e Izquierda-Ezkerra) pretende cambiar la redacción de los artículos referidos a la enseñanza para eliminar las actuales diferencias que hay entre la zona mixta y no vascófona. En otras palabras, su objetivo es obligar al Gobierno foral a impartir la enseñanza en euskera en todas las localidades en las que haya demanda, más allá de su ubicación. Y es que, aunque la ley no lo prohibe, tal y como demostró el consejero Carlos Pérez-Nievas, del CDN, en 2008, llevando el modelo D a los colegios de Noáin y Mutilva, lo cierto es que la normativa tampoco lo obliga por lo que todo queda a merced de la voluntad de los representantes del Gobierno. Y a juzgar por lo ocurrido hasta ahora, exceptuando la actuación del consejero convergente, no parece que los actuales mandatarios tengan mucha intención de garantizar los derechos lingüísticos de cientos de familias navarras.
la sociedad va por delante De ahí que la iniciativa planteada por la oposición se conciba como un paso importante en la normalización del euskera, un principio que comparte la gran mayoría de la ciudadanía navarra. Datos como los que siguen a continuación demuestran que la sociedad, una vez más, va por delante de la política. Y es que, según la última encuesta sociolingüística elaborada por el Gobierno vasco, el 83% de los ciudadanos navarros cree que en el futuro en la Comunidad Foral se debería hablar en euskera y castellano. Asimismo, el 56% de la población mayor de 16 años desearía que sus hijos e hijas estudiasen en euskera (modelo D o B), un porcentaje que ha crecido casi veinte puntos en los últimos quince años, y también más de la mitad ve “indispensable” que se exija el conocimiento de este idioma para trabajar en la Administración.
Los ciudadanos apuestan por normalizar la enseñanza y el uso del euskera. Ahora sólo falta que los grupos políticos estén a la altura. Bildu, Aralar, I-E y Geroa Bai, a pesar de que a la mayoría la propuesta les parece insuficiente, tienen claro que apoyarán cualquier modificación que permitirá extender el modelo D público donde haya demanda. Los socialistas parece que también están por la labor, aunque quieren “afinar” alguna cuestión de la redacción de la propuesta elaborada por I-E. Parece que mañana mismo tomarán una decisión tras la reunión de la Ejecutiva. Ahora sólo queda esperar a ver si, por segunda vez en 28 años, se adecúa la ley a la realidad social.