madrid - Los motores 1, 2 y 3 del avión militar de Airbus A400M que se estrelló en Sevilla el 9 de mayo experimentaron una congelación de la potencia nada más despegar y los pilotos no lograron controlarlo, tras lo cual tuvo lugar el accidente, en el que murieron cuatro trabajadores de la compañía.
Así lo informó ayer Airbus Defence and Space a todos los operadores del A400M, basándose en las lecturas del DFDR (registrador de datos) y del CVR (registrador de voces) del avión y los análisis preliminares llevados a cabo por la Comisión de Investigación Técnica de Accidentes de Aeronaves Militares (CITAAM) con el asesoramiento de representantes del grupo aeronáutico europeo.
La investigación ha confirmado que los motores 1, 2 y 3 del avión experimentaron una congelación de la potencia nada más despegar del aeropuerto de Sevilla y no respondieron a los intentos de la tripulación de controlar los niveles de potencia de la manera habitual. Sólo el motor 4 respondió a las demandas de aceleración. - E.P.