pamplona - La inmigración es un hecho social de primer orden en Navarra, donde, del total de su población, 85.000 personas son inmigrantes, según datos del Instituto Nacional de Estadística de 2015, lo que supone un 13% de toda la población. Estas personas provienen de 117 países diferentes de todo el mundo, por lo que “podemos afirmar que Navarra es un microplaneta con una gran diversidad cultural”, destacó ayer el delegado diocesano de Migraciones, José María Aícua, quien puntualizó que entre esta población inmigrante el 15% son jóvenes. “Esto es un aspecto muy importante para Navarra por el número de personas inmigrantes, por la juventud que suponen y porque están construyendo una nueva realidad social”, agregó.
“Tenemos que sensibilizar, dar a conocer a Navarra este hecho como algo positivo que está haciendo posible una Navarra distinta”, remarcó, para después lamentar la existencia de “una bolsa marginal de la inmigración” en la Comunidad Foral, que “no se conoce casi pero existe”. En este sentido, mencionó aspectos que generan esta bolsa marginal como la existencia de las mafias y la esclavitud de las mujeres en la prostitución, la realidad de personas que viven en pisos de 10 metros cuadrados junto a toda su familia, las personas que carecen de papeles y que, si caen en manos de la policía, recorren hacia atrás los tres años que les costó llegar hasta aquí desde el Congo, etcétera.
Por otra parte, mencionó la integración cultural que existe actualmente entre las diversas etnias que conviven en este territorio, lo que aporta una gran diversidad y heterogeneidad a la Comunidad Foral que “será siempre positiva”. Asimismo, hizo especial mención a todos aquellos inmigrantes que se ocupan del cuidado de las personas enfermas y mayores de Navarra, “una labor importantísima y de primer orden que, habitualmente, no es reconocida por parte de la sociedad pero que es de gran ayuda”. “Ellos siempre están allí y por ello debemos darles las gracias de un modo especial”, concluyó José María Aícua. - A.R.O.