El papa Francisco ha nombrado obispo de Palencia al sacerdote Mikel Garciandía Goñi, que es en la actualidad vicario episcopal del Mendialde en la diócesis de Pamplona y Tudela.

Garciandía, vicario episcopal del Mendialde desde 2010, nació el 21 de marzo de 1964 en Etxarri Aranatz (Navarra). Fue ordenado sacerdote en la diócesis de Pamplona y Tudela en 1995.

Es licenciado en Filosofía y Letras (División de Filosofía y Ciencias de la Educación - Sección: Filosofía) por la Universidad de Navarra (1987); licenciado en Teología Fundamental por la Pontificia Universidad Gregoriana (1998); y doctor en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma (2003).

Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Pamplona y Tudela, donde actualmente desempeña los cargos de director de la casa de Espiritualidad de Santa María de Zamartze, desde 2005, y capellán del Santuario de San Miguel de Aralar, desde 2009.

Es párroco in solidum en la zona de la UAP Aralar, desde 2019; y director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas (ISCR) San Francisco Javier, desde 2022, donde también es profesor desde 1998.También es docente en el Centro Superior de Estudios Teológicos "San Miguel Arcángel" de Pamplona, desde 1999.

En conferencia de prensa en Pamplona, Garciandía ha asegurado que un cambio de este tipo es "algo que no se prepara, sino que sucede".

"Dios me está diciendo que haga la mochila y haga el Camino de Santiago hasta Palencia", ha declarado el nuevo obispo, quien ha destacado que ahora toca "arrimar el hombro y dar un paso adelante".

En ese sentido, ha señalado que el nombramiento se hará afectivo el 20 de enero y, en estos casi tres meses, quiere "irme despidiendo y dejando las cosas bien", para después "irme empapando de la realidad de las cosas en Palencia".

Ha reconocido que pasar de Etxarri Aranatz a Palencia es "un cambio muy grande", aunque ya ha comprobado que son solo 2,5 horas en coche y por tanto podrá seguir viendo con frecuencia a su padre y sus hermanos, que residen en la localidad navarra.

Es "un cambio radical", ha comentado, pero hay que tener "una visión más alta" y comprender que "esto es un ciclo".

Tras resaltar que "el de arriba" le dice "que ahora toca este cambio", Garciandía ha aseverado que "todo cambio y ruptura es una condición de necesidad para que lo nuevo salga de una manera sana".

En su día, ha reconocido, tampoco le apetecía ir a la zona de Sakana y por tanto "hay que jugar también con el humor de Dios"