El gerente de una empresa de transportes de Murcia, así como un colaborador suyo, han sido condenados por la Sección Primera de la Audiencia de Navarra a tres años de prisión, así como una multa a cada uno de 231.245 euros por un delito contra la salud pública. Fueron los responsables del transporte de 143 kilos de hachís que aparecieron en un camión que sufrió un accidente y terminó ardiendo en la AP-15 en Orkoien.
Sucedió en 2018 y la carga oculta fue descubierta después de que la Sala haya estimado el recurso de los acusados, que fueron condenados en el juzgado de lo Penal 1 a cuatro años de cárcel cada uno y 693.735 euros, y les ha aplicado la atenuante de dilaciones indebidas. Es decir, la Audiencia les ha rebajado un año la pena, hasta los tres años de prisión, porque el procedimiento ha tardado un lustro en sentenciarse desde que ocurrieron los hechos, aunque la causa tuvo diligencias dificultosas como el análisis técnico de los teléfonos, los cambios de defensa de un procesado y las dificultades para encontrar a otros dos que conllevó que se produjeran hasta siete intentos de señalamiento del acto del juicio.
Los hechos que relata la sentencia se remontan a junio de 2018 cuando el gerente de la flota de camiones y un colaborador se encontraron en Marruecos y acordaron el transporte desde allí, con destino a Europa, de una cantidad de al menos 143 kilos de droga (teniendo en cuenta que ardió parte de la carga se calcula que llevaban unos 250 kilos). Para ellos la droga se ocultó en dos portapalets del exterior, cerrados con candados de los que el conductor no tenía llave, y así equiparon el semirremolque frigorífico. El resto de la mercancía eran 24.000 kilos de albaricoques congelados que iban destinados a Bélgica.
Primero contrataron un chófer que realizó el trayecto de Agadir hasta Algeciras. Una vez pasada la aduana, le tomó el relevo otro camionero (ninguno de los chóferes ha sido condenado), que había llegado a su domicilio en Murcia después de un viaje por Europa y, sin respetar el tiempo de descanso acordado, fue enviado por el gerente de la empresa a Algeciras para que se hiciera cargo del porte. Este le preguntó a su jefé por qué los palets iban candados y le advirtió de que no tenía llave para abrirlos en caso de revisión, a lo que el acusado le respondió que no se preocupara. Luego, tomó el camión, pasó la noche en un parking de pago de Molina de Segura (Murcia), algo también indicado por su jefe. Estos dos indicios, el hecho de que los palets tuvieran candado sin acceso para el chófer y que, por seguridad, le mandara al camionero a dormir a un parking de pago resultan dos claros indicios para el tribunal del conocimiento que el acusado tenía de la mercancía ilegal que se transportaba.
Así, el 10 de junio de 2018, sobre las 1.45 horas, el camionero sufrió un accidente al colisionar lateralmente contra la bionda de protección y a continuación se produjo un incendio que afectó a parte de la cabeza tractora y del semirremolque, así como el interior del mismo. Los bomberos acudieron hasta el lugar, sacaron los palés del interior para evitar que ardieran y atendieron al camionero, que fue llevado a un hotel. Por la mañana, al regresar los bomberos al lugar del siniestro para comprobar que no había rescoldos del incendio, encontraron desperdigados en el suelo de la calzada varios restos de una sustancia negruzca, aparentemente droga, y avisaron a la Policía Foral. Al llegar los agentes al lugar descubrieron el cargamento de hachís, parte del cual se había quemado en uno de los palés, mientras el otro permanecía intacto. Así, recuperaron en total 143 kilos de hachís en forma de pastillas, con envoltorios pegados. Dicha carga hubiera alcanzado en el mercado ilícito un valor de 231.245 euros.
Para ratificar la sentencia condenatoria, la Audiencia ratifica lo acreditado por la jueza de lo Penal, debido a que ambos acusados, un mes antes de los hechos, habían compartido entre sí un vídeo por whatsapp en el que se observa cómo unos agentes, aparentemente policías, descubren en unos palets, ocultos en cada una de las lamas que lo conforman, una serie de paquetes con sustancias estupefacientes. Entienden que de dicho vídeo obtuvieron la idea de hacer lo mismo.
Además, el teléfono del gerente de la empresa fue geolocalizado en Marruecos seis días antes de que se cargara el hachís y se recuerda que le dijo al conductor que no se preocupara por el candado de los palets y que durmiera en un parking de pago cuando, legalmente, solo transportaba albaricoques. El otro acusado declaró que era socio ocasional del gerente, que trabajaba y solía viajar a Marruecos y los jueces consideran que era igualmente conocedor de la presencia de la droga en el tráiler por el vídeo compartido sobre cómo incrustar droga en los palets y porque él contrató a los dos camioneros y, de hecho, el chófer accidentado fue a este al primer jefe al que avisó de que había ardido el camión.