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Transportes subraya que “todas las hipótesis están abiertas”, aunque descarta el sabotaje

Las pesquisas se centran en el análisis de los materiales y el tren Iryo mientras defiende el mantenimiento de la línea

Transportes subraya que “todas las hipótesis están abiertas”, aunque descarta el sabotajeJorge Zapata / EFE

La investigación técnica sobre el trágico descarrilamiento ferroviario ocurrido este pasado domingo en Adamuz (Córdoba) entró ayer en una fase determinante. Tras la reunión del Consejo de Ministros, el Gobierno compareció para arrojar luz sobre las líneas de trabajo actuales, subrayando que, aunque “todas las hipótesis están abiertas”, el foco principal se sitúa ahora en dos elementos clave: el estado físico de los carriles y los sistemas de rodadura del tren Iryo que inició el siniestro.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, fue el encargado de detallar los avances de una jornada marcada por el luto oficial. Acompañado por la ministra portavoz, Elma Saiz, Marlaska fue tajante al descartar cualquier tipo de intervención externa malintencionada: “Nunca se ha barajado la posibilidad de un sabotaje”, enfatizó, pidiendo que no se desvíe la atención hacia teorías sin fundamento puesto que, desde el inicio, la investigación se ha centrado exclusivamente en “cuestiones técnicas y relativas a lo que es el transporte ferroviario”.

El corazón de las pesquisas se encuentra ahora en los laboratorios. Según explicó el titular de Interior, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha determinado que el siguiente paso crucial es el análisis exhaustivo de los materiales. Esto incluye llevar a laboratorio los carriles extraídos del punto exacto donde comenzó el descarrilamiento para buscar posibles fracturas o fallos estructurales que no fueran detectables a simple vista.

Pero la CIAF no solo mira el material accidentado. Se ha solicitado a Adif un registro pormenorizado de todas las circulaciones por el tramo de Adamuz durante las 48 horas previas al accidente. Se busca una “prueba de contraste”: inspeccionar otros trenes que pasaron por el mismo punto antes del domingo para detectar posibles marcas, rozaduras o anomalías en sus ruedas que pudieran indicar que la vía ya presentaba un comportamiento extraño. Sin embargo, fuentes gubernamentales adelantaron que, hasta el momento, ningún maquinista había informado de irregularidades o vibraciones anómalas en los días anteriores.

Ocho incidencias previas

Uno de los puntos de mayor debate político y social ha sido el estado de la línea Madrid-Andalucía, tras una inversión de 700 millones de euros que culminó el pasado mes de mayo. Ante las dudas sobre si el mantenimiento fue el adecuado, Marlaska defendió la robustez del sistema ferroviario español y aclaró la naturaleza de los fallos registrados recientemente.

Desde que finalizaron las obras de mejora en mayo, se han contabilizado un total de ocho incidencias. No obstante, el Ejecutivo insiste en que estas fueron “perfectamente solventadas” y que no guardan relación con el siniestro. De esas ocho, solo una estuvo relacionada con vibraciones en la vía y no ocurrió en el punto exacto del accidente, sino en un tramo cercano. El resto de las incidencias se debieron a cuestiones rutinarias de señalización o problemas con la catenaria. “No tienen relación alguna” con el descarrilamiento mortal, aseguró el ministro con contundencia.

Mientras los técnicos analizan datos, sobre el terreno en Adamuz las labores son arduas y dolorosas. La prioridad sigue siendo el acceso al tren Alvia de Renfe, que recibió el impacto del descarrilamiento del Iryo. Los trabajos de ayer se centraron en la limpieza del terreno y el aseguramiento del área para permitir la entrada de maquinaria pesada.

El objetivo era izar los coches 1 y 2 del Alvia, que se encuentran en un talud de difícil acceso tras caer por el terraplén. En esa zona, la más castigada por el choque, Marlaska explicó que el protocolo es estricto: primero interviene la policía científica de la Guardia Civil y, solo cuando el área es liberada judicialmente, entran los equipos de ingeniería para retirar el material.

Además, ante las críticas de algunos sectores sobre la composición de la CIAF –integrada en parte por antiguos miembros de Renfe y Adif–, el Gobierno salió en defensa de su profesionalidad y autonomía. Marlaska recordó que este organismo ha gestionado 270 expedientes de siniestros desde 2007 sin que se haya cuestionado el carácter técnico de sus conclusiones.

“Es el tiempo del rigor, no es el momento de la precipitación”, recalcó el ministro, prometiendo que, aunque la investigación se encuentra en una fase inicial, “se va a llegar a la conclusión” definitiva sobre qué falló en Adamuz. El compromiso del Ejecutivo es ofrecer transparencia total “a la mayor brevedad”, pero respetando los tiempos que exigen los análisis de laboratorio y las reconstrucciones técnicas.

Por su parte, el ministro de Transportes, Oscar Puente, reforzó esta postura de cautela y defensa del sistema ferroviario. Puente hizo hincapié en que el tramo afectado fue renovado en mayo de 2025 y que, apenas 20 minutos antes del accidente, tres trenes circularon por el lugar sin reportar problemas. “Es verdad que es una zona nueva, y todas las zonas nuevas tienen pecados de juventud, pero esta ya tenía un tiempo de rodaje importante, venía funcionando durante ocho meses sin problema”, recordó.

Con tres días de luto oficial, el mensaje del Gobierno fue de unidad y de confianza en las instituciones que ahora deben determinar por qué, en una vía recién renovada, se produjo uno de los accidentes más graves de los últimos años.

Las grúas abren vía para poder llegar hasta el Alvia

Las grúas consiguieron ayer levantar y desplazar los vagones del tren Iryo que estaban volcados tras el accidente ferroviario del domingo en Adamuz (Córdoba), por lo que por primera vez se ha abierto una vía que permitirá a la maquinaria pesada llegar hasta el Alvia y levantar los vagones destrozados.

Los vagones del Iryo que están bien se van a sacar por la vía y los que están dañados se elevarán con una góndola, con lo que el camino estará despejado para trabajar con todo lo necesario en el Alvia, donde los equipos de rescate seguirán buscando posibles víctimas.

El consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, resaltó que por primera vez haya una vía abierta que comunica los dos trenes para trabajar con toda la maquinaria posible. Una vez levantado y desplazado los vagones del Iryo, por los que también pasaron perros detectores, se descarta, salvo sorpresa, que haya más fallecidos en ese tren.

La actuación ahora se centra en el Alvia, en concreto en el vagón cafetería, donde se trabaja con “máxima precisión” cortando trozos pequeños con una máquina similar a una tijera y retirándolos con otra máquina de pinza. Se está actuando prioritariamente donde se cree que podría haber algún pasajero y después llegará el turno de los otros dos vagones que están aplastados en el terraplén de cuatro metros.

Los 42 fallecidos, por el momento, se distribuyen en 36 del Alvia y seis del Iryo, detalló Sanz. El consejero agradeció a todas las administraciones “el trabajo en equipo, de unidad” y ha defendido que en este caso “no hay colores” y todos están poniendo “su saber, medios y sacrificio”.