Las cifras de envejecimiento en el Estado español durante el año 2025 han vuelto a sorprender al alza, experimentando el mayor crecimiento de toda la serie histórica. A nivel estatal, el incremento ha sido de 5,7 puntos porcentuales, alcanzando un nuevo máximo histórico de envejecimiento, del 148% o, lo que es lo mismo, en nuestro país ya se contabilizan 148 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16 (en 2024 la cifra alcanzó el 142,3%), según el INE. En Navarra, el índice de envejecimiento se ha situado en un 139,2% en 2025 (139 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16). Una cifra 8,8 puntos porcentuales inferior a la nacional.

En este contexto, el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco presenta el análisis Envejecimiento y edadismo laboral, bajo la convicción de que el envejecimiento demográfico se ha convertido en un factor determinante para el futuro del mercado de trabajo. Por ello, resulta esencial impulsar la incorporación y permanencia del talento sénior, una condición indispensable para asegurar la capacidad y resiliencia del tejido productivo a medio y largo plazo.

La evolución del índice de envejecimiento en Navarra muestra una tendencia al alza que, año tras año, marca un nuevo máximo histórico. Una progresión que, además, se está acelerando: solo en el último ejercicio el indicador ha aumentado un 3,6% (4,9 puntos porcentuales), el mayor crecimiento registrado desde 1996 y que sitúa la cifra en un 139,2% (139 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16). Detrás de esta realidad se combinan diferentes factores, especialmente, una natalidad persistentemente baja y una esperanza de vida en aumento, que configuran un escenario demográfico cada vez más desequilibrado. 

Contrasta la cifra actual (139,2%) con la de finales del siglo XX (en el año 1994 Navarra aún era una región joven, con un índice de envejecimiento del 95,5%). Es a partir del año 1995 cuando la región se convierte en envejecida, con una tasa que supera por primera vez el 100% (100.7%) y que aumenta cada año, si bien es cierto que entre los años 2002 y 2011 se revirtió la tendencia y el índice de envejecimiento retrocedió, por el efecto inmigración. A partir de entonces, la cifra no deja de crecer y en el último lustro lo ha hecho en un 15,4% (en 2020 la tasa de envejecimiento era del 120,7%). Este fenómeno no solo redefine la pirámide poblacional, sino que plantea implicaciones para el mercado laboral, que deberá afrontar una reducción de la población activa (faltará relevo generacional) y una presión creciente sobre la disponibilidad de talento.

El envejecimiento en Navarra alcanza su máximo histórico

Por comunidades autónomas, vuelve a liderar el ranking de envejecimiento Asturias, con un índice de envejecimiento del 265,3% (265 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16), seguida de Galicia (231,6%) y Castilla y León (230,7%). Estas tres comunidades ya presentan más del doble de población mayor 64 años que menor de 16 años. En el otro extremo, las ciudades autónomas de Ceuta (74,5%) y Melilla (60,4%) son las únicas que resisten con índices aún por debajo de 100%, registrando -todavía- una mayor proporción de jóvenes. 

En el caso de Navarra, la comunidad ocupa el decimoprimer puesto en el ranking de envejecimiento siendo su índice, del 139,2%, inferior al nacional, de 148%.

Por otra parte, y según el análisis Relevo generacional y talento sénior, desarrollado por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco el pasado verano, actualmente, se contabilizan en Navarra 72.765 personas entre 6 y 15 años que, en la próxima década, alcanzarán la edad legal para incorporarse al mercado laboral. Si aplicamos la tasa de actividad del 34,2% registrada en la última Encuesta de Población Activa (EPA) para los menores de 25 años en Navarra, podemos estimar que solo 24.886 de estos jóvenes pasarán a formar parte de la población activa en los próximos diez años.

Esta cifra contrasta de forma significativa con las 79.100 personas de 55 años o más que abandonarán la actividad laboral en ese mismo periodo, según los datos actuales de población activa. En otras palabras, por cada tres personas que se jubilan en Navarra, solo una se incorpora al mercado laboral, lo que evidencia un llamativo desequilibrio en el relevo generacional. En suma, la diferencia entre las 79.100 personas de 55 años o más que dejarán de trabajar y los 24.886 jóvenes que previsiblemente se incorporarán a la población activa en la próxima década, se traduce en una brecha de relevo generacional de aproximadamente 54.214 personas.