Alrededor de 50 mujeres se han concentrado este domingo frente a la Catedral de Pamplona, convocadas por el colectivo Revuelta de Mujeres en la Iglesia bajo el lema estatal Este es mi cuerpo, para reclamar "el fin de la invisibilización femenina y una reforma profunda de las estructuras eclesiales".
El acto central ha consistido en "una performance simbólica que ha representado los dos arquetipos en los que la Iglesia ha encasillado históricamente a las mujeres: la Virgen María (modelo de sumisión y complacencia) y Eva (símbolo de la culpa y la desobediencia)". Una "acción visual" con la que se ha querido criticar "el control ejercido sobre los cuerpos y las vidas de las mujeres, reivindicando su derecho a la diversidad y a una plena humanidad sin tutelas patriarcales", explican en un comunicado desde Revuelta de Mujeres en la Iglesia.
"O vírgenes y santas, o pecadoras y culpables"
"Durante siglos se nos ha obligado a habitar estos dos únicos imaginarios: o vírgenes y santas, o pecadoras y culpables", han censurado desde este colectivo. "La performance de hoy busca sacudir conciencias y evidenciar cómo el patriarcado clerical asfixia nuestras identidades, negándonos una participación real en la toma de decisiones", han indicado.
La acción de Pamplona se ha celebrado de forma simultánea en 35 territorios del Estado para criticar que, "a pesar de ser el corazón y las manos de la comunidad cristiana, las mujeres siguen excluidas del voto y de los espacios de liderazgo, una realidad que vuelve a quedar patente en los procesos sinodales actuales".