Síguenos en redes sociales:

Ocho MIR de la UPNA, atrapados en Sri Lanka: "Nuestra prioridad ahora es poder salir cuanto antes"

Un grupo de la primera promoción de Medicina de la Universidad Pública de Navarra no podrán volver a casa hasta el próximo lunes 9 de marzo, cuando su regreso estaba previsto el día 3

Ocho MIR de la UPNA, atrapados en Sri Lanka: "Nuestra prioridad ahora es poder salir cuanto antes"Cedida

Habían preparado el viaje desde septiembre, porque era un destino más asequible que otros para el bolsillo, exótico y en el que durante dos semanas iban a poder recorrer toda la isla de punta a cabo. Con lo que no contaban es que iban a tener incluso tiempo para aburrirse y para recorrer todas las oficinas turísticas del país en busca de un vuelo de regreso. Estos ocho graduados de la primera promoción de Medicina de la UPNA, que el pasado 24 de enero realizaron el examen MIR (Médico Interno Residente), han conseguido tras varias jornadas de preocupación encontrar un retorno de sus vacaciones en Sri Lanka. El viaje al sudeste asiático era concebido como el plan de fin de carrera, unas semanas con la cuadrilla que formaron en la universidad y que, a partir de ahora, cuando cada cual busque su futuro hospital de prácticas, será mucho más complicado de efectuar. Sin embargo, el repentino cierre del espacio aéreo por el conflicto bélico les había envuelto en un escenario de incertidumbre que este martes consiguieron de algún modo resolver.

Claudia Úriz, de Mutilva; Marta Garrón, de Zizur; Mikel Lacalle, Nerea Vicente y Javier Prados, de Mendillorri; Natalia Oroz, de Mutilva; Ainhoa Ayape, de Ampuero (Cantabria) y Leyre Grijalba, de Burgos, terminaban su viaje el sábado en las playas del sur de la isla. Salían de darse un baño cuando el hermano de Ainhoa le escribió un whatsapp advirtiéndole de los bombardeos en Irán. En ese momento, más allá de los ratos de tertulia, no cayeron más en la cuenta de si una progresiva escalada bélica les podía afectar de algún modo.

"Nuestro viaje de Qatar Airways hacía escala en Doha y la aerolínea alertó en un principio del cierre del espacio aéreo de manera temporal. Pero todavía no afectaba a nuestro viaje. A nosotros nos quedaban cuatro días para regresar (lo tenían que haber hecho este martes) y por eso pensamos que de algún modo se solventaría", recuerdan al unísono Mikel Lacalle y Claudia Úriz, dos de los afectados.

"Al principio pensamos que se nos podrían alargar las vacaciones, pero ya el lunes se confirmó la cancelación del vuelo y empezamos a preocuparnos. La aerolínea y el seguro de viaje no se hacían cargo de un posible cambio de billetes por tratarse de una causa de fuerza mayor, de un conflicto de guerra. "Así que intentamos adquirir otros vuelos por nuestra cuenta. Hasta que empezamos a ver que era muy difícil coger otro vuelo, cualquiera que tuviera conexión entre Asia y Europa pasaba por escala en Qatar o países próximos, y en caso de que buscaras alternativas estaba todo colapsado. El rato que tardabas en actualizar la búsqueda del móvil se agotaban los billetes. Una tarde nos pusimos todos a mirar con papel y bolígrafo a apuntar todos los vuelos pendientes, pero eran billetes carísimos, a 1.500 euros y no encontrábamos nada o los vuelos se esfumaban en segundos. Además, nos encontramos con que había personas que estaban estafando a partir de la adquisición de billetes en comparadores aéreos, aparecían vuelos que estaban vendiendo billetes por encima de la capacidad del pasaje. Vimos que nos estábamos quedando sin opciones".

Gestiones presenciales en las oficinas

El grupo decidió dirigirse a Colombo, la capital comercial del sur, y empezaron con sus gestiones. Las familias también se empezaban a inquietar ante la falta de soluciones y estuvieron removiendo por donde fuera posible. En el consulado de España en la isla "nos atendieron muy bien pero el mensaje fue que nos buscáramos la vida y que nos fuéramos cuanto antes. Fue entonces cuando nos dividimos para ir a preguntar a varias oficinas de compañías aéreas que había en las cercanías. En la de Singapur, que parecía la vía más segura, no nos daban vuelto hasta el 17 de marzo. Sin embargo, en una oficina local de turismo, un trabajador nos ha sacado del apuro. Él nos cogió el vuelo de vuelta a los ocho. Salimos de Colombo el próximo lunes 9 de marzo y el vuelo pasará por Chen Dong (China), ahí tenemos que esperar una escala de 13 horas, nos iremos a Shangai desde donde volaremos a Londres ("nos hemos sacado el visado ETA") y de ahí esperamos salir hacia Bilbao, donde llegarán a medianoche y tras 25 horas por el aire.

"Ahora nos sentimos unos privilegiados, porque vemos a otros españoles que están igual que nosotros, atrapados, y muchos no han encontrado aún vuelo o tienen que hacer dos días de escala en algún aeropuerto. Sí que es cierto que nosotros, también por un tema económico, estamos priorizando irnos cuanto antes. Aquí no hay ningún riesgo, estamos tranquilos y de maravilla, de hecho ahora hemos estado en la playa y estamos mucho más relajados una vez que tenemos el vuelo de vuelta. Pero sí que queremos volver. Las familias están encima y preocupadas". En este viaje repleto de imprevistos que les ha tocado efectuar, al grupo de MIR de la UPNA les quedaba al menos la anécdota de poder haber disfrutado con valencianos, sevillanos y mallorquines de unas cervezas. "Encontramos un grupo de whatsapp que se llama Afectados Sri Lanka y quedamos para tomar algo. Nos vino bien a todos porque así dejamos el monotema, de hablar siempre de lo mismo y pudimos echar unas risas". Ya ven pronto el punto de salida.