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El suicidio en Navarra: las muertes caen a mínimos de la última década, pero preocupa el ascenso en las mujeres

El año pasado 39 personas se quitaron la vida en la Comunidad Foral, 19 menos que en 2024 (58) | 22 fueron hombres, 17 mujeres y el 28% tenía entre 41 y 50 años

El suicidio en Navarra: las muertes caen a mínimos de la última década, pero preocupa el ascenso en las mujeresBorja Guerrero

Los suicidios en Navarra han pasado de estar en máximos históricos a registrar las cifras más bajas de la última década en tan solo dos años. En 2023, se alcanzó el récord negro de 63 muertes por suicidio en la Comunidad Foral, al año siguiente se redujeron a 58 y el año pasado la cifra cayó a 39 –19 menos–, el número de fallecimientos más bajo en 10 años, igualando los registrados en 2018.

Este positivo descenso responde a una reducción drástica de los hombres que se quitaron la vida el año pasado: 22 el año pasado frente a los 46 de 2024. Sin embargo, en el caso de las mujeres, el número de suicidios se incrementó, pasando de los 12 de 2024 a los 17 de 2025, según los datos provisionales del Instituto Navarro de Medicina Legal (INML).

Este ascenso preocupa especialmente teniendo en cuenta la tendencia en lo que va de año en Navarra, donde, hasta el 6 de marzo, se han suicidado 9 personas, cinco de ellas mujeres con edades comprendidas entre los 16 y los 67 años.

De los 39 fallecidos por suicidio el año pasado, el 56,4% fueron varones y el 43,6% eran mujeres, unos porcentajes que se acercan mucho teniendo en cuenta la proporción de los últimos años, en los que por cada mujer que se quitaba la vida había dos varones que se suicidaban.

En cualquier caso, el descenso global –de 58 a 39 suicidios– es una buena noticia después del fuerte repunte que se produjo a partir de 2020, coincidiendo con la pandemia de covid-19. Antes de la crisis sanitaria, los fallecidos por suicidio rondaban en Navarra los 45, pero en 2021 se dispararon a 58 y se alcanzó el pico en 2023, con 63.

Al año siguiente volvieron a descender a 58 y el año pasado cayeron a 39, cifras más parecidas a las prepandemia, por lo que habrá que ver si se trata de un descenso puntual o si las altas cifras de los últimos años eran consecuencia de la crisis sanitaria.

En lo relativo a la edad, una de cada cuatro muertes por suicidio (28,2%) fue de una persona de entre 41 y 50 años, el 17,9% tenían entre 51 y 60; y otro 17,9% eran del grupo de 71-80 años. Respecto a su distribución por meses, marzo y junio fueron en los que más personas se quitaron la vida, con 6 casos en cada mes.

Más allá de los datos del Instituto Navarro de Medicina Legal, la Red de Salud Mental de Osasunbidea elabora desde 2020 un registro del suicidio, que analiza desde diferentes variables el perfil de las personas que se quitan la vida con el fin de prevenir todos los casos posibles en el futuro.

A falta de ese análisis de 2025, los datos de 2024 revelaron que solo el 31% de las 58 personas que ese año se quitaron la vida estaban en contacto con Salud Mental en el momento del fallecimiento. En el caso de las mujeres ese porcentaje ascendía al 50%, pero en los hombres se quedaba en el 26%. Además, el 43% tenían bajos ingresos, el 32,7% estaban solteros y el 38% estaba activo.

Secuelas de por vida

Conocer las realidades detrás de cada suicidio es fundamental para prevenir una problemática de gran impacto social, especialmente en los círculos cercanos de las personas fallecidas.

Según varios estudios, el nivel de sufrimiento que se experimenta después de que un ser querido se quite la vida tan solo es equiparable al que han sufrido quienes vivieron en un campo de concentración o en un conflicto bélico.

De hecho, la asociación navarra Besarkada-Abrazo sostiene que cada suicidio puede llegar a afectar hasta a 135 personas del entorno del fallecido y que entre seis y doce de ellos arrastrarán secuelas de por vida.

Prevención

En 2014 Navarra creó la Comisión Interinstitucional de Coordinación para la Prevención y Atención de las Conductas Suicidas (NaPRESUI) con el objetivo de prevenir y mejorar la respuesta ante esta realidad por parte de todas las instituciones, medios de comunicación y agentes sociales.

En los últimos meses, la comisión ha estado trabajando para actualizar el protocolo vigente desde 2014, que en su momento fue referente en todo el Estado.

La Comisión está formada por agentes sociales e institucionales que abordan el suicidio desde los diferentes ámbitos que conforman su realidad: representantes de distintas áreas del Gobierno de Navarra, entidades sociales y profesionales, policiales, así como miembros del 112, Instituto Navarro de Medicina Legal, Ayuntamiento de Pamplona y de la Federación Navarra de Municipios y Concejos.