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Una tesis de la Universidad Pública de Navarra sostiene que el entrenamiento de fuerza es eficaz para complementar la atención sanitaria en jóvenes con diabetes tipo 1

El graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte Jacinto Muñoz-Pardeza ha aplicado un programa de fortalecimiento muscular de 24-semanas mediante la app Diactive-1

Una tesis de la Universidad Pública de Navarra sostiene que el entrenamiento de fuerza es eficaz para complementar la atención sanitaria en jóvenes con diabetes tipo 1Cedida

El graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte con mención en salud Jacinto Muñoz Pardeza concluye en su tesis doctoral, defendida en la Universidad Pública de Navarra (UPNA), que el entrenamiento de fuerza es una terapia eficaz para complementar la atención sanitaria habitual en niños, niñas y adolescentes con diabetes tipo 1. En su tesis, Jacinto Muñoz Pardeza ha utilizado una aplicación educativa que usa las actividades de fortalecimiento muscular como medio para mejorar el manejo de la diabetes, denominada Diactive-1 y desarrollada en Navarrabiomed. 

El objetivo principal de la investigación fue analizar cómo interactúan los patrones de movimiento diarios (actividad física, tiempo sedentario y sueño) con el manejo de la diabetes tipo 1, además de analizar la eficacia de la app Diactive-1, todo ello en población joven (de entre 8 y 18 años). En concreto, se estudió si aumentar el tiempo diario de actividad física mediante ejercicio de fuerza podía influir en la dosis diaria de insulina, la estabilidad glucémica y la composición corporal.

En la tesis, se concluye que, en la población analizada, el entrenamiento progresivo de fuerza muscular propuesto por la aplicación Diactive-1 reducía las dosis diarias de insulina, al tiempo que se mantenía la estabilidad glucémica, lo que podría surgerir un aumento de la sensibilidad del músculo a la insulina. “Este hallazgo podría suponer una reducción de la dependencia farmacológica para los jóvenes de nuestra sociedad, así como un ahorro económico sanitario. Sin embargo, es necesario comprobar los efectos en otros contextos, considerando la relación coste-efectividad”, apunta el autor de la tesis.

La tesis doctoral ha estado dirigida por Antonio García-Hermoso, profesor del Departamento de Ciencias de la Salud e investigador principal de la Unidad Infanto-Juvenil de Navarrabiomed y José Francisco López Gil, docente e investigador en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Espíritu Santo (Ecuador).

La insulina, insuficiente por sí sola

Como explica el autor de la tesis, en la diabetes tipo 1 el propio sistema defensivo del cuerpo destruye las células del páncreas que producen insulina. Como resultado, el organismo deja de producirla progresivamente y necesita recibirla farmacológicamente desde el exterior. Actualmente, el número de personas con esta enfermedad aumenta en todo el mundo, entre un 3 y un 4 % cada año. Un mal control de la glucosa puede provocar complicaciones a largo plazo: “aunque se habla mucho de los efectos macrovasculares y microvasculares, los problemas relacionados con los músculos y los huesos han sido mucho menos estudiados, especialmente en población joven”, apunta Jacinto Muñoz-Pardeza.

“La insulina es imprescindible, pero no siempre es efectiva por sí sola. El cuerpo es complejo y responde a muchos factores, entre ellos la cantidad de movimiento, su intensidad y el tiempo o calidad del descanso. Por eso, cada vez cobra más importancia combinar el tratamiento clínico con estrategias no farmacológicas, como el ejercicio físico”, añade. Las principales organizaciones internacionales recomiendan que los niños, niñas y adolescentes con diabetes tipo 1 realicen al menos una hora diaria de actividad física de intensidad moderada o vigorosa, así como al menos tres días en semana de actividades que fortalezcan los músculos. “Sin embargo, la mayoría de los estudios se han centrado solo en el entrenamiento aeróbico, dejando a un lado los efectos aislados del entrenamiento de fuerza. Del mismo modo, han analizado la actividad física, el sedentarismo o el sueño, de forma aislada, sin tener en cuenta las 24 horas que tiene el día y, en este sentido, cómo influye el tiempo dedicado a moverse, estar sentado y dormir de forma conjunta sobre la salud”, asegura.

El proyecto se desarrolló en cuatro estudios complementarios: en el primero de ellos, se revisaron ensayos clínicos de todo el mundo que analizaban intervenciones no farmacológicas (ejercicio, actividad física, alimentación, educación en diabetes o apoyo psicológico) para mejorar la estabilidad glucémica y reducir la dosis de insulina. Se incluyeron 74 estudios, con más de 6.800 jóvenes, comparando 20 tipos distintos de intervención.

En el segundo estudio, se analizó la cohorte Diactive-1, un seguimiento de personas jóvenes con diabetes tipo 1 evaluadas en tres momentos a lo largo de dos años. Se analizó cómo la combinación diaria de sueño, sedentarismo y distintos niveles de actividad física interactúan entre sí y cómo se relacionan con la estabilidad glucémica.

En el tercer y cuarto estudio, 62 niños, niñas y adolescentes participaron en un ensayo clínico aleatorizado de 24 semanas. Un grupo siguió la atención habitual, mientras que el otro realizó un programa de entrenamiento de fuerza guiado por la app Diactive-1. Se evaluaron los cambios en la dosis de insulina, la estabilidad glucémica, la fuerza muscular y la composición corporal.

Más actividad, más sueño y mejor control de la diabetes

Como se ha apuntado anteriormente, los resultados fueron “claros y consistentes”, según indica el autor de la tesis: los programas que combinan ejercicio aeróbico y entrenamiento de fuerza son los más eficaces para mejorar el control de la diabetes, ya que ayudan a reducir la hemoglobina glicosilada y la cantidad de insulina necesaria. “Analizar el día en su conjunto aporta información clave: dormir más tiempo, en lugar de pasar tantas horas inactivo, se asocia con un mejor control de la glucosa, sustituir tiempo inactivo por actividad física más intensa se relaciona con niveles de glucosa más bajos y estables”, asegura el autor de la tesis. 

En el ensayo de 24 semanas, los jóvenes que usaron Diactive-1 necesitaron menos insulina diaria que el grupo con atención habitual, no empeoraron su control de la glucosa ni aumentaron las bajadas de azúcar y mejoraron de forma clara su fuerza muscular. Además, se observó un aumento de la masa muscular, así como mejores indicadores relacionados con la salud ósea y un menor riesgo sarcopenia (pérdida de masa, fuerza y función muscular) frente al grupo control.

Breve CV de Jacinto Muñoz

Jacinto Muñoz Pardeza realizó el Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte con mención en salud en la Universidad de Cádiz (UCA), donde también completó un Máster en Actividad Física y Salud; y el Máster de Formación del Profesorado de Educación Secundaria, con especialidad en Educación Física.

Inició su formación investigadora como colaborador durante dos años en el grupo de investigación GALENO-CTS158, en la UCA. Ha realizado su tesis doctoral en la UPNA en el formato de compendio de artículos, publicados en revistas de alto impacto, entre las que se encuentra la revista “Diabetes Care”. Su tesis doctoral ha sido publicada en formato resumen en una de las mejores revistas en el área de la actividad física (British Journal of Sports Medicine), que también le otorgó el Premio de Doctorado 2025. Para realizar su tesis, obtuvo un contrato nacional de investigación altamente competitivo del Instituto de Salud Carlos III en el año 2022. 

Jacinto Muñoz ha participado en seminarios científicos y congresos nacionales e internacionales y ha contribuido en el desarrollo conceptual de la aplicación Diabetes-1, distinguida en los premios NAOS 2024 y de aplicación, en la actualidad, en 11 hospitales del norte de España. Ha intervenido, asimismo, en actividades de divulgación científica como la final de “Tesis en 3 Minutos” de Campus Iberus.