Las personas trabajadoras del Centro de Observación y Acogida (COA) Etxegaray, en Pamplona, han expresado su “profunda preocupación ante la situación actual” que atraviesa el recurso, diseñado como dispositivo de urgencia para menores en situación de desprotección.

El centro, con una capacidad de 15 plazas, tiene como finalidad la “acogida de menores en situación de desprotección procedentes de su entorno familiar, así como la realización de una valoración técnica de su situación”. Sin embargo, según denuncian, en los últimos tiempos se ha producido un “cambio significativo en los criterios de ingreso”.

En este sentido, advierten de que “no solo se derivan menores en situación de protección”, sino que también se están autorizando ingresos de jóvenes procedentes de otros recursos que presentan “conductas gravemente desajustadas, agresivas o de carácter delictivo”, perfiles que, subrayan, “no requieren de un proceso de valoración propio de este centro”.

Esta situación está generando una “mezcla de perfiles claramente incompatibles” dentro de un recurso concebido específicamente para la observación, lo que ha provocado una “sobreocupación del centro” y un “deterioro evidente en la calidad de la atención”.

Aumentan las situaciones de riesgo

Además, el personal alerta de un incremento de situaciones de riesgo, con “episodios frecuentes de agresiones físicas, verbales e incluso de carácter sexual”, que afectan tanto a los menores como a las personas trabajadoras.

Los profesionales recuerdan que “hace aproximadamente dos años ya se consiguió paralizar temporalmente este tipo de ingresos”, lo que demuestra, a su juicio, que es posible adoptar medidas para preservar la finalidad y el buen funcionamiento del recurso.

Ante este escenario, reclaman una intervención que permita garantizar la seguridad y recuperar el sentido original del COA Etxegaray, evitando que un recurso de urgencia acabe asumiendo funciones para las que no está diseñado.