Bryan Steven Pieles, colombiano de 31 años, lleva dos años en Navarra porque buscaba “una mejor calidad de vida” después de que varios miembros de su familia –su madre y su hermano– hubieron viajado varios años atrás con el objetivo de encontrar algo distinto a lo que habían vivido en su país.

“España te abre mucho las puertas, pero las oportunidades laborales para las personas migrantes son muy escasas. Hay muchos abusos de personas que se quieren aprovechar de las oportunidades que te brindan”, expresa.

Por eso, se queja de que a lo largo de estos años, pese a que estudió Ingeniería Industrial, ha tenido que trabajar oficios informales, donde le pagaban poco dinero: cuidando a personas mayores, haciendo mudanzas con un camión, como albañil...

“He aprendido y trabajado por mi cuenta y de empleado para otras personas. Pero creo que con esta oportunidad que se nos está brindando a todas las personas migrantes vamos a poder trabajar sin ningún tipo de problema”, dice.

En ese sentido, se muestra esperanzador con respecto a su futuro e indica que si tiene que volver a estudiar para conseguir la homologación de su título universitario, lo hará.

“Porque a partir de la regularización creo que va a ser mucho más sencillo conseguir un trabajo y, en consecuencia, conseguir la estabilidad económica suficiente como para vivir bien y seguir”.

De esta manera, Bryan Steven se encuentra a la espera de obtener toda la documentación para, cuando corresponda, volver a la oficina y terminar este proceso de regularización