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Cuatro años de espera para regularizar a sus hijos: “Ahora podrán ir de excursión a otros países sin problemas"

Tras cumplir los requisitos, la familia inicia el proceso de regularización de sus hijos con la vista puesta en su educación y bienestar

Cuatro años de espera para regularizar a sus hijos: “Ahora podrán ir de excursión a otros países sin problemas"Javier Bergasa

Han sido cuatro largos años de espera los que Byron Zapata (35) y Jesyca Vasco (31) han tenido que esperar para que su hijo –de 16– y su hija –de 14– tengan garantizado su derecho a la educación, sanidad gratuita, protección social, visitar a su familia en su Colombia natal –llevan todo este tiempo sin regresar a su ciudad y ver a su familia– y, también, para que puedan ir a las excursiones a otros países con el instituto o el colegio.

Y, con todo, todavía han tenido que esperar un poquico más, ya que el sistema del proceso de regularización falló en algunos momentos, por lo que “cuando terminábamos de rellenar la información, se caía y teníamos que volver a empezar”, cuenta Jesyca, hasta que, por fin, casi dos horas después consiguieron su propósito.

Tuvieron que esperar porque, para solicitar la regularización, era necesario cumplir con una serie de requisitos administrativos: “Una vivienda adecuada, ingresos, el contrato de alquiler y más requisitos que con una regularización al uso. A nosotros no nos pidieron tanto como con nuestros hijos, pero nosotros también tuvimos que esperar a comenzar nuestro trámite por arraigo”, cuenta Byron.

Recopilación de documentos

Durante todo este proceso, la familia fue recopilando decenas de documentos, muchos de ellos finalmente innecesarios, pero que prefirieron reunir por precaución. ‘Trajimos más papeles de los que hacía falta, pero en estos casos es mejor que sobren a que falten’, explica Jesyca.

En lo que respecta al plazo, todavía no saben cuál será el siguiente paso que deberán dar. Con todo, lo que sí saben es que todavía les tocara esperar un poco más para que les llamen “desde migración. Luego ya llegará la cita de huellas y otros procedimientos que por ahora desconocemos”, indica Byron.

Y a pesar de que han echado casi toda la mañana en este proceso, tanto Byron como Jesyca salieron de la oficina de Correos contentos porque sabían que haber invertido todo ese tiempo sería “beneficioso” para el futuro “de los niños”.

En especial porque, quizás, de otra manera les tocaría vivir en la incertidumbre de no saber si podrían obtener la regularización de sus hijos por medio del arraigo. “En tal caso, habríamos tratado de obtener todos los requisitos de la manera que fuera para lograrlo. Pero, por suerte, hemos tenido menos trabajo”, sonríe Jesyca.

“Es algo muy bueno porque, en principio, en tres meses todo se resolverá. O eso esperamos”, desean. Mientras, les queda esperar con sus hijos entre abrazos, tal y como ellos estuvieron haciendo durante ese ratico en el que solicitaron la regularización de los niños.