El 62,9% de los profesionales sociosanitarios en Navarra admite no saber cómo actuar ante un caso de adicción en personas mayores y el 100% reclama formación específica. Así se desprende de las conclusiones del proyecto MAGNA, una iniciativa impulsada por investigadores de la Universidad de Navarra junto a la Asociación ANTOX y Lares Navarra.

Los expertos destacan que la detección precoz y la coordinación entre profesionales son dos de las principales claves para abordar las adicciones en personas mayores. Sin embargo, la falta de preparación del sistema sociosanitario se traduce “en una detección tardía, agravada por la ausencia de protocolos adaptados”, afirma Idoia Pardavila, profesora de la Facultad de Enfermería, quien añade que el papel de enfermeras, geriatras, farmacéuticos y personal de atención directa resulta clave para identificar señales de riesgo y activar una respuesta coordinada”.

Por otra parte, se ha detectado una discrepancia en cuanto a los factores de riesgo de estas adicciones: mientras que las personas mayores identifican la soledad como el principal factor, los profesionales sociosanitarios manifiestan que el principal motivo son los factores de vida estresantes.

El proyecto también subraya que se trata de un problema poco visible. “Las adicciones en personas mayores constituyen una realidad más presente de lo que a menudo se reconoce, por lo que existe una brecha entre la magnitud del problema y su reconocimiento social y sanitario”, explica Idoia Pardavila, quien advierte de que el imaginario colectivo sigue asociando estas conductas a la población joven. 

Alcohol, tabaco o hipnóticos

La dificultad para intervenir a tiempo está estrechamente relacionada con esta invisibilidad. “Muchas personas mayores no perciben su consumo como problemático, especialmente cuando se trata de alcohol, tabaco o medicamentos prescritos, como los hipnóticos, lo que retrasa la búsqueda de ayuda”, afirma Blanca Martínez, psicóloga de ANTOX e investigadora principal del proyecto.

A ello se suma la falta de datos específicos sobre mayores de 64 años, lo que limita la capacidad de análisis y planificación de políticas públicas, y contribuye a que el problema permanezca fuera del foco institucional y mediático”.

Frente a este escenario, apuestan por un abordaje integral que refuerce la coordinación entre los distintos niveles asistenciales para mejorar la detección precoz y garantizar intervenciones más eficaces. “En esta línea, es necesario revisar los circuitos de prescripción de psicofármacos, mejorar el seguimiento de los pacientes y desarrollar estrategias conjuntas entre profesionales”, señala Idoia Pardavilla.

El Proyecto MAGNA, desarrollado desde un enfoque interdisciplinar, ha reunido a expertos de las facultades de Enfermería, Farmacia y Nutrición, y Medicina de la Universidad de Navarra . También de la Facultad de Comunicación, que ha trabajado en trasladar los resultados a la sociedad. “La comunicación ha sido el eje para transformar el conocimiento científico en impacto social”, señala Elena Gutiérrez, quien destaca la importancia de sensibilizar tanto a las personas mayores como a su entorno.