El Gobierno de Navarra ha cerrado filas este miércoles en torno a la figura del consejero de Salud, Fernando Domínguez. El portavoz del Ejecutivo foral, Javier Remírez, ha manifestado tras la sesión de Gobierno la confianza plena en el trabajo de Domínguez y su equipo, subrayando que el departamento mantiene una actitud de mano tendida hacia los profesionales para atender sus demandas siempre bajo el respeto y en la medida de lo posible. Este respaldo institucional llega en un momento de tensión en el sector, por lo que el consejero tiene previsto reunirse hoy mismo con las jefaturas de servicio del Hospital Universitario de Navarra con el objetivo de conocer de primera mano las necesidades de la plantilla y buscar vías de consenso que permitan desatascar el conflicto actual.
Pese a la voluntad de diálogo, Remírez ha dejado claro que el Ejecutivo nunca va a hacer dejación de funciones en cuanto a la planificación, control y organización del sistema sanitario. En este sentido, ha defendido la realización de auditorías internas para identificar ineficiencias y asegurar que se aprovecha al máximo la jornada ordinaria, equiparando el control del horario y el rendimiento al de cualquier otro trabajador de la administración foral. El portavoz ha sentenciado que el Gobierno tiene la obligación de garantizar que el sistema sanitario funcione de la manera más eficaz posible, incidiendo en que la transparencia y la gestión óptima de los recursos públicos son irrenunciables para garantizar la sostenibilidad de Osasunbidea.
Para rebatir las críticas sobre la supuesta degradación del sistema, el portavoz ha aportado datos que demuestran el compromiso del Gobierno de María Chivite con la sanidad pública desde su llegada al poder. Remírez ha destacado que actualmente Navarra cuenta con una media de 2.180 médicos que no son jefaturas asistenciales, lo que supone un incremento del 12% en los últimos diez años. Además, ha recordado que desde el año 2019 se ha apostado por la mejora de las condiciones de la plantilla con un incremento de la retribución media en torno al 30%, al tiempo que se han utilizado los fondos europeos para actualizar los medios tecnológicos del Servicio Navarro de Salud, situando a la comunidad en una posición puntera.
De cara al futuro, Remírez ha adelantado que el Ejecutivo ya trabaja en la redacción de una nueva Ley Foral de Salud que sustituirá a la normativa vigente desde el año 1990. El objetivo de este proyecto es adaptar el marco legal a una realidad marcada por el envejecimiento de la población y el aumento de la demanda sanitaria, teniendo en cuenta que la población navarra ha crecido un 7% en la última década. El portavoz ha concluido que Navarra no es ajena al tensionamiento que sufren los sistemas públicos en toda Europa y ha insistido en que el foco de todas las reformas debe ser poner al paciente en el centro de las reflexiones para preparar a la comunidad foral ante los retos demográficos venideros.