La asociación Esclerosis Múltiple de Navarra saca su Centro de Día a la calle con motivo del Día Mundial de la Esclerosis Múltiple. La asociación ha convertido la plaza de las Tres Fuentes de Ansoáin en un escaparate de su trabajo diario: fisioterapia, estimulación cognitiva, acompañamiento psicológico y entrenamiento para la vida cotidiana, todo ello al alcance de cualquier persona que se acercara este viernes.

La esclerosis múltiple es una enfermedad crónica y degenerativa del Sistema Nervioso Central que afecta a más de 1.000 personas en Navarra, principalmente entre los 20 y los 40 años. Sus síntomas —problemas de movilidad, fatiga, dolor, falta de equilibrio, alteraciones visuales y cognitivas, dificultades del habla— son, en muchos casos, invisibles a simple vista, pero su impacto es rotundo: en el trabajo, en la familia, en las relaciones sociales y, en conjunto, en la calidad de vida de quienes la padecen.

Mejorar esa calidad de vida y preservar la autonomía personal es el principal objetivo de la asociación, que lleva más de una década trabajando con un modelo de atención que, según explican, no se parece demasiado a lo que mucha gente imagina cuando escucha la palabra "centro de día".

Un modelo que no sustituye, sino que refuerza

El Centro de Día de EM Navarra, concertado por el Gobierno de Navarra y gestionado por la entidad desde hace más de diez años, ha atendido ya a 60 personas. Su directora, Judit Pérez, desmonta el estereotipo con claridad: "Queremos romper la idea de que un centro de día es un lugar rígido o un último recurso. No se trata de un café para todos, sino de que cada persona pueda seguir siendo activa, tomar sus propias decisiones y mejorar su autonomía. No sustituye la vida que llevas, sino que la refuerza".

El modelo arranca con una evaluación individualizada. A partir de ahí, cada persona recibe lo que necesita —desde fisioterapia hasta neuropsicología, pasando por terapia ocupacional, logopedia o rehabilitación con exoesqueleto y lo encaja en su propia rutina. Hay quien no se queda a comer porque prefiere hacerlo en casa con su familia; quien mantiene actividades fuera porque son parte importante de su vida; quien decide no participar en alguna propuesta grupal porque no se siente cómoda. La clave, insiste Pérez, es que cada persona siga tomando sus propias decisiones.

Ese trabajo cotidiano, habitualmente puertas adentro, es el que EM Navarra ha querido mostrar en la calle este jueves. Las dinámicas, terapias y actividades del centro se trasladaron a la plaza de las Tres Fuentes para que la ciudadanía pudiera conocerlas de cerca —y, en algunos casos, experimentar de primera mano algunas de las dificultades a las que se enfrentan las personas afectadas. La jornada se completó con un bingo musical, sesiones grupales y un mural participativo.